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La vertiente leonesa del Parque Nacional de Picos de Europa mantiene desde hace años una dura contienda para atraer visitantes frente a las excelencias que venden Asturias y Cantabria, las otras dos comunidades autónomas con territorio en el espacio protegido. Pese a compartir con el Principado uno de los recursos más valiosos del parque, la Ruta del Cares, que discurre desde Caín hasta Poncebos, el pueblo constata como para los turistas el acceso desde Valdeón es solo un lugar de paso, frente a la saturación que experimenta el lado asturiano, con reservas al completo. Caín ve sus aparcamientos casi vacíos, las terrazas sin gente y las habitaciones sin huéspedes, una situación que tiene alarmada al sector hostelero que cuenta con los ingresos de estos meses como principal sosten económico. El parque nacional ha recibido inversiones millonarias en los últimos años, como los centros de recepción de visitantes de Posada y Oseja, para que los pueblos leoneses vean mejoradas sus cifras de afluencia gracias a estas infraestructuras. Sin embargo, aún falta camino que recorrer para hacer comprender al turista que León cuenta con territorio en uno de los enclaves naturales más apreciados del país, un empeño que debe plasmarse en forma de una intensa promoción a nivel nacional e internacional.