viernes 3/12/21

Gamoneda sin edad

Antonio Gamoneda, el poeta de Edad, cumple pasado mañana 90 años. Dicen que sigue escribiendo a diario. Lo creo, aunque esto no conlleva que él dé por válido todo resultado. Autoexigencia es término apropiado a su ya larga entrega. Autoexigencia con su obra, pero también hacia su propia conducta. Nadie es poeta a ratos, independientemente de que la poesía no se persone siempre que se la convoca. El poema —intuyo— es materia viva, y resistirse a existir debe de formar parte de su esencia. Si no le he entendido mal cuando habla sobre ello, lo poético es anterior a la escritura, pero tampoco es consecuencia de pensamientos o sentimientos calculados. Irrumpe, a la vez desde fuera y desde dentro. Gamoneda no es el producto de un grupo, de una editorial hábil o de una política, sino de dicha autoexigencia admirable y emocionante.

Su obra no tiene origen, sino orígenes. Y uno de ellos, está en su infancia, en una ciudad de hambres y silencios. Pese a ello, su poesía trasciende fechas y geografías locales, aunque aportan pistas. Es poeta de lo universal, el reconocimiento sin fronteras que ha conseguido lo prueba. También, que no es necesario residir en Madrid o en Barcelona para construir un universo poético, salvo que solo se busque el faranduleo, que entonces sí hay que pertenecer a un clan o a clanes, pero nunca ha sido este el mundo de Gamoneda. No se me ocurre ningún autor español más merecedor del Nobel de Literatura. Desde su despacho en León, ha sido capaz de relacionarse con grandes poetas, sean españoles (Aurtenetxe), venezolanos (Cadenas) o argentinos (Gelman), entre muchos otros. Poeta con numerosos amigos, aquí y allí, algunos desde la juventud. En soledad escogida, pero no aislado.

No es casual que Faro Gamoneda sea el título del cuaderno de bitácora que editan Amelia —su hija— Fernando y Eloísa. Dicha autoexigencia suya es desde hace años guía de poetas. Rastro poético, rastro de conducta. Esta luz no se extingue.

Pasado mañana, recibirá muchas felicitaciones y muestras de afecto. Pero algo me dice que él, pese a sentirse conmovido por ellas, estará deseando volver a su despacho donde, a veces, irrumpe ese enigma llamado poesía. Antonio Gamoneda, gran poeta universal. Felicidades.

Gamoneda sin edad
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