sábado 27/2/21

Orcas rebeladas

M isterio en ese Atlántico al que odian las meigas gallegas maldiciéndole por parir la lluvia que les hace patinar la correa de transmisión de su escoba en vuelo. Gran misterio: inexplicables ataques de orcas a embarcaciones obligaron a suspender la navegación de veleros entre cabo Prioriño y Estaca de Bares. No es normal, nunca se vio tal. Susto entre tripulantes por la asombrosa terquedad combativa y curiosona de esas orcas que llaman ballenas asesinas (son delfines) como si la lírica ballena azul no matara millones de criaturas para lucir silueta zeppelin. Estas orcas cuentan ya treinta encuentros desde agosto, mitad aproximaciones, mitad emburriones violentos. Si la embarcación no es grande, fácil la vuelcan o averían, lo dice un velero en Ferrol o el timón roto de varias lanchas. Con sus cuatro o cinco toneladas de peso una orca es un obús si arremete a 40 kms por hora.

Los biólogos ignoran el por qué o que solo tres orcas jóvenes de las dieciséis vistas se encargan del incordio y las heridas a cascos y quillas. Siempre se vieron en sus idas y venidas del Ártico, pero nunca se entretuvieron tanto ni se colaron ría adentro (como ignoran también por qué 380 ballenas piloto se vararon el día 24 en Australia, ¿inmolándose?, aunque lograron salvar a 70 sin pensar en que pudo ser una gran putada al impedirlas ir al cielo de los bichos con su familia y su pueblo).

Vayan posibles: 1.- Eso es hambre nomás; comer es el primer mandato de todo viviente y esas orcas tienen gazuza rabiada al venir de un Ártico alterado sin jalar lo habitual; y vista desde abajo, una barca es ballenato a zampar. 2.- Al adelantar su migración hacen más retenido el viaje y los más jóvenes desesperan con su ¿cuánto queda? y se ponen broncos. 3.- Hay una rebelión joven en la especie; saben bien que un pesquero es su principal enemigo, el peor ladrón del mar, y entran en política declarándole la guerra. 4.- La orca, sin embargo, también vive de chulear pesqueros/palangreros, eso fue: reclaman su ración urgidas, además, al ver media flota confinada y sin darles lo suyo.

Orcas rebeladas
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