lunes. 27.06.2022

Fuegos de artificio

A primera vista pudiera pensarse que los guiños a la Región Leonesa contenidos en la ponencia marco a debatir en el próximo congreso provincial del PSOE suponen un acercamiento entre las dos corrientes autonómicas que coexisten en el seno de los socialistas leoneses. Pero la realidad es justamente la contraria: la ponencia oficial no hace otra cosa que constatar la existencia de dos visiones absolutamente irreconciliables. Irse y quedarse son verbos completamente antónimos.

La posición del alcalde José Antonio Diez a partir de la moción aprobada a finales de 2019 no admite dudas. Está plenamente en línea con la reivindicación histórica de la UPL de promover una autonomía de la Región Leonesa segregada de la actual comunidad de Castilla y León, a la que se atribuye en gran medida el declive social, económico y demográfico sufrido por las provincias del antiguo Reino en las últimas décadas. El rechazo es frontal y absoluto y se apoya en el alto grado de desafección ciudadana hacia la vigente comunidad autónoma. 

Por el contrario, la ponencia oficial en ningún momento cuestiona el actual status quo de la comunidad de Castilla y León. Se limita reivindicar un mayor reconocimiento, presencia y participación de la Región Leonesa en las instituciones autonómicas. A lo más que llega es a sugerir «una mayor y mejor distribución de las sedes oficiales de las consejerías en ambas regiones», una propuesta tardía e imposible de aplicar sin modificar el Estatuto de Autonomía, que consagra la sede de la Junta (se entiende que la de todas sus consejerías) y de las Cortes en la ciudad de Valladolid. El resto son peticiones razonables y factibles de carácter más bien simbólico, pero de escaso calado frente a la concentración institucional asentada en la capital del Pisuerga. Y la propuesta de que las Cortes asuman la creación de una Fundación con el nombre Reino de León llega muy a contrapié después de que la institución parlamentaria acaba de reconvertir la antigua Fundación Villalar en la Fundación Castilla y León.

Con una corriente del partido posicionada a favor de una autonomía leonesa segregada de la comunidad de Castilla y León, algo tenía que hacer la corriente oficial para defender el mantenimiento de la actual configuración territorial. Pero a mi juicio se ha quedado en la superficialidad de unos simples guiños sin atacar el fondo del problema. Si se quiera subsanar la desafección leonesa, la única vía pasa por una amplia reforma del Estatuto de Autonomía que refunde de arriba abajo la actual comunidad autónoma sobre las bases de un nuevo equilibrio entre ambas regiones a todos los niveles. Lo demás seguirán siendo meros fuegos de artificio.

Fuegos de artificio
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