Un mundial de balonmano huérfano de liderazgo
León quiere ser una de las sede del mundial de balonmano que se celebrará en el 2013. ¿O no? La pregunta no es baladí, porque para conseguirlo hace falta alguien que lo pida, que lo reclame y que pelee por lograrlo. Hace falta, en definitiva, alguien que lo lidere y eso es lo que no tiene la ciudad de León: un líder que abandere la lucha para que finalmente la federación nacional primero y la internacional, después, den a León lo que por justicia deportiva se merece: ser una de las ocho sedes que acogerán la cita mundial del balonmano en el 2013.
Ese liderazgo no está en manos ni de las peñas, ni de la afición, ni de nadie que no sea el propio Ayuntamiento de la capital, con su alcalde y su concejala de Deportes a la cabeza. Para conseguir algo antes hay que quererlo y, después, creérselo, como ya hizo por ejemplo el Ayuntamiento de Ponferrada cuando peleó por el mundial de ciclismo. Sólo con esa lucha logró el apoyo de otras instituciones, como la Junta y el Gobierno central; ese es el camino. El Ayuntamiento de León debe asumir de una vez por todas ese liderazgo, como en su día hizo con el máster de tenis, y lograr que a ese carro se unan el resto de instituciones. Y es que el mundial es bueno para León, porque lo coloca en el panaroma internacional, deportiva y turísticamente hablando.