Recortes de gasto, salida de direccíón única
El Ayuntamiento de León debe abordar en los próximos meses un ejercicio de austeridad sin precedentes en la institución con el fin de proteger su solvencia y evitar mayores consecuencias de la situación financiera que padece. En tránsito hacia los resultados de la auditoría que se encargará para conocer la situación real de las cuentas, y de conocer una prescripción adecuada que aportarán los expertos para que el consistorio sea capaz de abordar un plan de salvación económica eficiente, se van a acometer medidas especiales y de urgencia para limitar al máximo el gasto en las concejalías (dentro de lo que resulte asumible para una institución pública) y lograr que se reconduzca la debacle económica de la caja municipal. Los precedentes que han abocado a esta situación ya son del dominio del público. El déficit en caja tras el cierre del último presupuesto, la aparición de facturas por valor de cincuenta millones de euros, el arrastre de deuda. Con el crédito al límite, las medidas financieras dejan paso a las quirúrgicas. Ahora los tiempos de excesos van a ir a la cuenta de la ciudadanía, que al final soportará sobre sus espaldas los recortes y la limitación de las funciones que ocupan a un Ayuntamiento; que es gestionar el bienestar y el servicio público a los ciudadanos.