León

Creado:

Actualizado:

El colegio cardenalicio del PSOE ha abierto las puertas del cónclave de golpe, sin que todavía se haya decretado sede vacante. Ganas de estar a la moda italiana, que lo mismo pasa por hacer zapatos con la punta afilada para dejarse las uñas largas que por tumbar papas desde la curia del opus, los kikos y demás familias para que luego se les cuele un jesuita, que ya es mala suerte, Don Julián. Una necesidad de encontrar guía espiritual que conduzca al partido por el desierto que ha empezado por segarles la hierba bajo los pies en Ponferrada. Un erial que avanza con tanta ansia que ya se oyen los silbidos de la guadaña en León, para anudarle bien la bufanda al cuello a Tino Rodríguez, antes de cursar visita a Valladolid, con la encomienda de encontrarle un tarugo de leña en el que entretenga las tardes Julio Villarrubia, y desayunarse en Madrid cualquier lunes por la mañana con un menú de dos platos: Óscar López para hacer boca y Rubalcaba de postre. La apuesta por convertir Ponferrada en Suresnes la ceban con igual mimo los críticos socialistas de la capital, con Díez en su papel de príncipe de los nanetes presto para cobrar el botín de garantizarse la candidatura al Ayuntamiento sin tener que esperar dos años más, que los mil enemigos internos de Rubalcaba. Un ejército que abandera Carmen Chacón con esa costumbre charnega suya de estar en dos polos opuestos: en la oposición a la moción de censura con un condenado por acoso y en el cálculo interesado de esperar a última hora para denunciar el pacto con el objetivo de convertirlo en un fin propio. Papables rodeados de camarlengos con aspiraciones más mundanas, caso de Villarrubia, al que se le ha destapado un mensaje del móvil, como si conspirara contra Mourinho, en el que queda claro que le había mostrado su apoyo a Folgueral, mientras por detrás se conchababa con Elena Valenciano para tumbar a Óscar López.

Un empeño para el que tampoco parece que hagan falta muchos esfuerzos, vista la cara que lleva López cada vez que sale, que parece que le hubieran mandado a por la leche y la hubiera derramado a la puerta de casa. La imagen de un amortizado que deja pistas incluso en el mensaje de estado del whatsapp: «Estoy en Twitter, vuelvo en 5 minutos». Para lo que le queda por hacer en el PSOE, le van a sobrar la mitad de los 140 caracteres. Si quieren garantizar la renovación tendrán que ir a buscar sucesores al fin del mundo.

Cargando contenidos...