SEGURIDAD Y DERECHOS HUMANOS por ARTURO PEREIRA
La Ponferradina, clave de felicidad y seguridad
El fin de semana pasado me encontré con un amigo en una cena y me comentó: Los que escribís en los periódicos debierais tratar algún tema positivo, todo son malas noticias y la gente necesitamos algo que nos alegre la vida. Yo le respondí que mi parcela periodística estaba referida a temas de seguridad y derechos humanos, con lo que las buenas noticias en este ámbito no suelen ser como para animar el espíritu.
No obstante, su observación me hizo reflexionar y estuve gran parte de la cena dando vueltas a qué podría yo aportar a la alegría colectiva desde el campo de la seguridad. A veces las cosas obvias se escapan a nuestra percepción y tengo que reconocer que tardé un rato en darme cuenta de algo que es más que obvio por conocido de todos los… iba a escribir Bercianos pero, ahora ya es un fenómeno nacional a tenor de las últimas publicaciones deportivas como el diario Marca y por lo tanto de conocimiento por nuestros compatriotas en esta querida España.
Indubitadamente me refiero al fenómeno deportivo y sociológico de la Ponferradina. ¿Qué tiene que ver la Deportiva con la seguridad y los derechos humanos? Bueno, pues mucho en mi opinión.
Un análisis rápido nos conduce a las siguientes conclusiones:
1. La Ponferradina es algo más que un club y no solo es un eslogan copiado de otros clubes de fútbol de primera división pero no de más categoría.
2. El ser algo más que un club lo ha convertido en un elemento identitario para muchas personas que más allá del Bierzo, se sienten identificados con sus valores y forma de actuar.
3. Consecuencia de lo anterior, es un factor de cohesión social en un momento en el que la estructura social no solo nacional sino europea, se está resquebrajando a consecuencia de la crisis.
4. La cohesión social es un pilar de la paz social, por lo tanto de la tranquilidad y que favorece de forma determinante la seguridad.
5. No nos acercaríamos mucho al error, si afirmáramos que los partidos de la Ponferradina provocan un efecto balsámico sobre las tendencias delictivas. Tiene sus antecedentes, por ejemplo: durante la crisis de Mali, cuando la selección nacional de fútbol de este país jugaba, disminuían los combates y la violencia.
La Criminología tiene un especial interés por el comportamiento de las masas. El Toralín es un laboratorio sin precedentes en este sentido. Si colocamos a un criminólogo en un asiento del estadio, podrá observar pautas de conducta muy singulares. Lejos de provocar agresividad en los aficionados se aprecian ciertas conductas propias del aficionado de la Deportiva. Por ejemplo, un elenco de palabras que mezcla de la pasión y nerviosismo no entiende ni el que las pronunció, dando lugar a un vocabulario absolutamente novedoso que ya hubiera querido engendrar el propio Camilo José Cela. Movimientos espasmódicos, generalmente rascarse la cabeza cuando no le pica a nadie o levantarse repetidamente del asiento ante las ocasiones de gol, propias claro, sin intención de ir a alguna parte.
Un observador de la conducta humana podrá apreciar como los aficionados de la Deportiva fluyen como brazos del Sil hacia el estadio de forma ordenada, tranquila y sin molestar a nadie, rompiendo escandalosamente todas las teorías de la ciencia criminológica del comportamiento de masas. Pero la singularidad de nuestros aficionados se pone más de manifiesto a la salida del estadio. Si hay victoria, se produce un fenómeno médico de etiología desconocida por el que el pecho se hincha de forma prominente y hay ciertas dificultades para desalojar el estadio, pues las puertas se quedan un poco estrechas para que salga la «hinchada». Si por desgracia hay derrota, se produce el fenómeno médico contrario de deshinchazón del pecho, unido a un factor espiritual que está estudiando la nueva corriente teológica-deportiva cuya sintomatología consiste en la sensación de haber perdido un trocito de alma.
Con esta forma de vivir y sentir a la Deportiva es muy difícil que se produzcan incidentes de seguridad, los que hubo, muy esporádicos, no son atribuibles a nuestra forma de entender el fútbol. Ni siquiera identificamos al rival como enemigo siguiendo la teoría de Umberto Eco, de que todos necesitamos tener enemigos y sino los tenemos, los creamos. Para el aficionado local, los rivales de la Ponferradina no pasan de ser eso, rivales, no enemigos, para ejemplo de muchos energúmenos que se definen como aficionados al fútbol por el mundo adelante.
Cambiando de ámbito de análisis. Los llamados delitos económicos están muy de moda, lamentablemente como es «conocido por todos» en expresión berciana. Pues aquí también la Ponferradina es singular. Excelente gestión económica, según la prensa deportiva nacional, aunque no era necesario que nos lo recordaran pues aquí era, insisto, «conocidos de o por todos». Hasta tal punto esto es así, que algún periodista de Madrid sugirió que el «presi Silvano» debía hacerse cargo de las finanzas del futbol nacional y poner orden donde reinan los problemas de liquidez. Ni un «duro» fuera de lugar, ni un céntimo malgastado, todo por la Deportiva y para la Deportiva. Él es así.
Esto nos conduce al análisis de la gestión del club. La alta dirección puede ser un excelente caldo de cultivo para apropiarse de dinero que no nos corresponde, vamos «robar». Las cuentas de la Ponferradina superan temporada tras temporada, las diversas auditorias de forma más que solvente, brillantemente. Está claro que impera en la junta directiva el sentido común y el beneficio del club, no personal, pues hasta donde uno sabe, los hombres de «Silvano» hacen verdaderos esfuerzos por y para financiar el club. Alguno lo conozco personalmente y prefiere financiar a la Ponferradina a invitar a los amigos a un buen gin-tonic que está de moda. No le critico, la crisis nos afecta a todos y hay que priorizar.
A modo de resumen, que nadie busque conductas criminógenas entorno a la Ponferradina. Nada de violencia o delitos monetarios. Sí que busquen honestidad entre la familia blanquiazul, cohesión y pasión. Creo que esto es una buena noticia y hay que darla a conocer mí querido interlocutor, porque sé que apoyas de forma decidida a nuestro gran club.
En esta ocasión, no hago ninguna recomendación bibliográfica porque lo descrito es tan singular y no ocurre en otra parte del mundo, que los autores están empezando a estudiar el fenómeno de la Ponferradina como clave de felicidad y seguridad.