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MANUEL ALCÁNTARA
León

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Unos entran en la cárcel y salen por la misma puerta por la que entraron, pero otros permanecen en ella una breve temporada. El caso es que conozcan el precio de la libertad y que estén dispuestos a pagar justo, más IVA.

Ahora hay un trasiego de reclusos más o menos efímeros y de prisiones incondicionales que se atienen a la condición de los encarcelados. El titular del Juzgado de Instrucción número 9 de Madrid, Elpidio José Silva, ha encerrado a Miguel Blesa, expresidente de Caja Madrid, pero no lo ha encerrado en una caja, sino que le ha dejado una claraboya para que entre la luz, ya que toda prisión tiene una ventana y ya está asomándose a ella el fiscal, que estudia querellarse contra el juez. Hay revuelo de togas, que siempre es menos peligroso que el ruido de sables.

Vivimos en un país de imputados y a algunos no le llega la camisa de rayas al cuerpo, pero todo entran y salen sin atropellarse.

El ex director general de Trabajo y Seguridad Social de la Junta de Andalucía Javier Guerrero está otra vez en la calle. La juez Mercedes Alaya, que es una esfinge con secreto, le liberó por segunda vez, pero no será la última.

Entre los internos hay muchos mediopensionistas. Confiemos en que estén mejor alimentados que esos escolares de Barcelona que no desayunan ni cenan, mientras la Generalitat anuncia nuevos planes para remediar los casos más apremiantes. Se distinguen porque se desmayan antes.

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Se sabe que un hombre hambriento no es libre, pero seguimos confundiendo el hambre con las ganas de comer, o sea, con el apetito, que no es exactamente lo mismo. ¿Dónde vamos a parar?, se preguntan los que no saben que no vamos a parar. Rajoy ha prometido a Bruselas acelerar la reforma de las pensiones y un nuevo sistema fiscal que se aprobará el año que viene, cuando salgan de la trena los que no se consideran partidarios de fugarse, que es la obligación de todo preso. Allí, según Cervantes, que fue hospedada en ella, «toda incomodidad tiene su asiento». Quizá nuestros estafadores sean culos de mal asiento. Duran muy poco.