FUERA DE JUEGO
Mamoneos
Lo ocurrido en los últimos días en torno al Musac ha evidenciado que en esos mundillos tan proclives a los reconocimientos mutuos y recíprocos se mantiene una incontrolable aspiración a disponer de una ínsula que escape a cualquier control.
Los años de la chequera cuasiplenipotenciaria en este centro cultural han quedado muy lejanos, pero una vez más se ha hecho presente ese deseo de constituirse en reino de Taifas que surge en el seno de muchos centros culturales, desde esa actitud un tanto soberbia de quienes son los únicos que están capacitados para saber de ese mundo, y que además tienen el monopolio para abrir la puerta a nuevos miembros de la logia, a los que les otorgan las llaves en forma del imprescindible calificativo de «prestigioso».
A cuenta de esta polémica hemos sabido de la existencia de una Asociación de Directores de Arte Contemporáneo de España. Todo un poderoso cártel de la cultura capaz de colocar etiquetas, aunque tras ese curioso nombre a uno le queda la duda de si serán suficientes sus componentes para jugar un mus. De acuerdo con su web sí son bastantes, aunque por los pelos porque unos cuantos quizás estén ya expedientados o en proceso de expulsión al carecer —según sus propios datos— de cargo de «director», y es que en el propio nombre de la asociación llevan su penitencia.
El Musac es y tiene que ser muy relevante para León, y lo visto en su corta historia en muchos aspectos no ha ayudado excesivamente. Queda esa sensación —quizás infundada pero palpable— de cierto oscurantismo, de huir de las explicaciones cuando se usan recursos pagados por todos, de intentar acallar con silencios las dudas de connivencia o de nepotismo, de no querer ser asesor cuando tocan vacas flacas... Todo un submundo con olor a incienso de Sanedrín contemporáneo, de monopolio de la sabiduría en el que ante cualquier atisbo de petición de explicaciones se responde con una salida en tromba para defender al «carismático» sea quien sea el aludido. Parece que pedir claridad y transparencia roza lo herético.
El Musac necesita un profesional acreditado, que disponga de un criterio y formación, y al que se dote de capacidad de gestión. Pero también las instituciones votadas por todos deben y tienen que pedir explicaciones. Los reinos de Taifas, por muy «prestigiosos y carismáticos» que sean sus directores, no caben en democracia. Tengan o no «mamoneos». O transparencia.