francisco javier garcía álvarez

En recuerdo de José Manuel Varela Cuesta

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francisco javier garcía álvarez alcalde de sabero
León

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No es muy común que cuando una persona fallece sus familiares y amigos editen un libro de cien paginas lleno de fotografías y recuerdos de esa persona, lleno de sus historias y de los sentimientos, a veces muy íntimos, que en todos ellos despertó en vida y sigue despertando ahora.

Pero es que esa persona, a la que este libro que esta a punto de ver la luz recuerda, no era tampoco una persona común, y su temprana e inesperada muerte ha dejado un caudal de sentimientos ahogados que necesitan ver la luz de alguna manera.

José Manuel Varela Cuesta, Varela para sus amigos, hace ya meses que dejó de dar vida a su pueblo de adopción, San Cipriano de Rueda, pero nadie duda de que su presencia hoy en Villa Rubia y en todos los lugares a los que dio vida, es tan fuerte como lo era entonces.Recuerdo la primera vez que coincidí con Varela. Fue en Cubillas de Rueda y bastaron un par de minutos de conversación para que me invitara a cenar en su casa.

En un descuido desapareció, y cuando me acerque a San Cipriano, a su casa Villa Rubia —que con tanto cariño y trabajo había rescatado del olvido y de un fin seguro— para preguntarle que había pasado, me lo encontré en la cocina, muy bien vestido, con su inseparable sombrero, rodeado de humo y friendo unas chuletillas de cordero, preparando la cena.

Este primer encuentro me reveló de golpe todas las cualidades que encerraba. No necesité más encuentros, más comidas, reuniones o cenas, aunque hubo otras muchas, para saber como era Varela.

Alguien siempre dispuesto a compartir una comida, a contar una historia, a echar una mano. Alguien por encima de todo amigo de sus amigos, amigo de todos, de gente muy diversa, que encontraba en Varela un punto de encuentro, un aglutinante de ideas y opiniones distintas. Una persona alegre, a la que nunca vi enfadado, aunque perdieran el Athletic de Bilbao o La Cultural Leonesa o lloviese en las procesiones de Semana Santa. Y sobretodo una persona animosa, llena de planes y muy generosa. Su fuerza de voluntad para recuperar la cultura y las tradiciones de San Cipriano de Rueda, con sus Estampas del ayer que movilizaban a todo un pueblo, son buena prueba de ello.

Apenas un año de amistad y sin embargo que grande es el hueco que deja una persona así cuando se va.

Nos quedará este libro, fruto del cariño y del esfuerzo de sus familiares y amigos, para ojearlo de vez en cuando y reírnos recordando al Varela alegre, al juerguista, pero también al Varela serio y responsable.

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Pero nos queda también lo que mas quiso Jose, su familia. Su mujer, Mary, sus hijos Sandra, Iván y Raulin, su hermano Toño, sus cuñados y sobrinos…todos ellos forman el universo sin el que no se entendería a alguien tan especial como Varela y todos ellos saben que quienes le apreciamos y le quisimos estamos a su lado. Vaya para ellos un fuerte abrazo y un recuerdo muy sincero para Jose Manuel Varela Cuesta, Varela.