Antibióticos: realidad y falta de responsabilidad
El auto emitido por el juzgado sobre la apertura del proceso de liquidación de Antibióticos, que considera «no sólo conveniente, sino urgente», hace un durísimo retrato de la situación real de la compañía, «totalmente inviable en manos de su actual titular» (la familia Pucci). Los argumentos que avalan la decisión de la autoridad judicial se basan en la situación actual de total inactividad, la imposibilidad de retomarla, el estado de abandono del recinto, la falta de atención de los propietarios a los gastos mínimos mensuales, el incremento paulatino de la deuda que se mantiene con los trabajadores y la necesidad de un gran inversor para poder reflotarla.
Pero además alerta del progresivo deterioro de las dependencias de la planta y de la necesidad de evitar riesgos para las personas y el medio ambiente por la presencia de productos químicos, tóxicos y peligrosos, así como también de residuos que deben ser entregados con urgencia a empresas autorizadas.
Esta situación y las dudas sobre la utilización de las generosas aportaciones de fondos públicos ponen en evidencia no sólo la falta de rigor de los criterios por los que se conceden, sino la total ausencia de control por parte de las administraciones, que dejaron pasar sin ver los sucesivos planes industriales pomposamente anunciados y reiteradamente incumplidos por la compañía. Y sobre todo pone en evidencia al menos a una parte del comité de empresa, inquebrantablemente alineado con los autores de tanta vergüenza.