La EPA confirma la consolidación de una tendencia generadora de empleo
La Encuesta de Población Activa vuelve a ofrecer, en términos generales, unas datos alentadores en lo que se refiere a la creación de empleo. No tanto para la provincia, donde deja un sabor agridulce: hay 400 desempleados menos que el trimestre anterior pero la variación interanual refleja la existencia de 3.700 parados más que elevan a 55.700 la cifra de desocupados. Pero desde la mejor perspectiva debe observarse que tasa de desempleo del país cae por fin debajo del 25%, con 246.600 desempleados menos.
Las cifras tienen muchas lecturas posibles, incluso para quienes niegan que haya progresos en la generación de empleo o que lo atribuyan a la estacionalidad y la contratación temporal por las vacaciones. Lo cierto es que, con los datos en la mano y desde un análisis más profundo, parece claro que el abaratamiento en el régimen de autónomos y las nuevas facilidades para desarrollar iniciativas empresariales están forzando un cambio de tendencia. En la línea de esa tesis se sitúan los autónomos de Castilla y León al recordar que la comunidad autónoma ganó 2.100 cotizantes en los que va de año, al tiempo que alertan de que no puede ser una «salida momentánea» ante el desempleo masivo, sino una «decisión responsable con apoyo real y permanente de las administraciones».
Ofrecer más y mejores garantías de seguridad para los autónomos, que necesariamente tienen que ver equiparados sus derechos con quienes se acogen al régimen general, parece camino a seguir.
Es innegable que la lectura de la EPA tiene aspectos muy cuestionables, como el de la precariedad laboral, un lastre social y moral para la persona y un elemento de desequilibrio profesional y personal para quienes la sufren. Pero aferrarse sólo a ese argumento para negar los aspectos positivos de la evolución es un error. No es admisible que los sindicatos se agarren exclusivamente al hecho cierto de que la calidad del empleo desciende. No lo es que la patronal siga insistiendo en que es necesario abaratar los salarios y los despidos. Y tampoco lo es que a Mariano Rajoy y a Fátima Báñez les haya faltado tiempo para atribuirse en exclusiva un éxito que lo es del conjunto de una sociedad que ha sabido como nadie afrontar esta terrible crisis con dignidad y espíritu de sacrificio. Es necesario poner en marcha políticas activas de creación de empleo. La próxima semana se reunirán el presidente del Gobierno, la patronal y los sindicatos. Es el momento de adoptar medidas que consoliden el cambio de tendencia y de aunar criterios para acabar con esta lacra que
todavía subyuga a 5.622.900 españoles.