SEGURIDAD Y DERECHOS HUMANOS por ARTURO PEREIRA

España centro de espionaje en la Primera Guerra Mundial

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León

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E ste año se cumple un siglo del comienzo de la Primera Guerra Mundial. Conflicto al que no se le ha otorgado tanta importancia ni relevancia como a su sucesora la Segunda. Si bien algunos de los más destacados historiadores militares consideran que una fue consecuencia inevitable de la otra.

En ninguna de ellas España participó, al menos de forma directa. En la denominada Guerra del Catorce, España se declaró neutral lo que le permitió no tener que participar en las batallas que desangraron a Europa durante cuatro años. Pero, esta posición de no decantarse por ninguno de los dos bandos no impidió que se viera implicada en la contienda aunque, eso sí, de forma más sutil.

Es conocido que los servicios de secretos de ambos bandos, por un lado los que se podrían definir como aliados o Entente liderados por Gran Bretaña y Francia y por otro la alianza liderada por los alemanes y el imperio Austro-Húngaro, desarrollaron una gran actividad en nuestro suelo patrio. Lo que es menos conocido son algunos de sus protagonistas. Por el lado alemán adquirió un gran protagonismo Wilhelm Canaris, perteneciente a la armada alemana fue el encargado de activar en España el espionaje alemán durante la contienda.

Hombre culto, políglota y de una especial sensibilidad y afecto por España supo implantar una red de colaboradores que permitió a Alemania hostigar en el Mediterráneo a la flota británica. Supo aglutinar los intereses políticos y militares de su patria de forma eficaz consiguiendo que España se convirtiera en un punto de referencia en materia de espionaje durante la Primera Guerra Mundial.

Hablaba perfectamente español y esto le permitió contactar y lograr la colaboración de personajes influyentes de la España de comienzos de siglo. Destacaron el banquero Ullmann y el empresario Echevarrieta. Estas dos personas fueron claves en cuanto que se unía el poder financiero con el poder naval de Echevarrieta, lo que le permitió a Canaris introducirse en el mundo de la marina militar española quien dependía para sus suministros del extranjero, entre ellos de los alemanes dejando de lado a los británicos.

Su objetivo fundamental fue consolidar una red de información y apoyo logístico para los submarinos alemanes que operaban en el Mediterráneo. Lo hizo y lo hizo bien hasta el punto de que las quejas del embajador británico al respecto fueron muy contundentes. Lo cierto es que Canaris, cuyo nombre en clave era el señor «Reed Rosas» utilizando la bahía de Cádiz y algunas islas menores de las Islas Baleares conseguía repostar los submarinos y aprovisionarles de víveres.

Hombre de fácil relación y trato afable, se ganó el apoyo para su causa no sólo de la sociedad civil sino también el de algunos de los altos mandos militares. Algunas fuentes sugieren que en está época conoció al que luego sería el general Franco. De lo que no cabe duda es que este oficial de la armada alemana suscitó la preocupación de los británicos y entendió que debía volver a Alemania para combatir a la flota británica en un puesto de primera línea de combate.

Intentó hacerlo pero, los italianos lo descubrieron gracias al chivatazo de un agente francés infiltrado en la embajada alemana en Madrid. El gobierno español intercedió por él y los italianos accedieron a ponerlo en libertad siempre que fuera entregado a los franceses. Lo metieron en un barco para así cumplir el acuerdo, pero consiguió convencer al capitán, que era español, de que no lo entregara sino que lo llevara a España de nuevo.

Posteriormente, consiguió llegar a Alemania donde asumió el mando de un submarino hasta el final de la guerra donde tuvo que hacer frente a la derrota de Alemania y una situación social en plena revolución.

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Nunca perdió sus vínculos con España y este oficial tuvo un papel clave en la Guerra Civil Española y en la Segunda Guerra Mundial. Pero esa es otra historia que merece una atención singularizada. Lo cierto es que no se pueden entender muchos de los grandes eventos de nuestra contienda local sin la figura de este alemán que comenzó su relación con nuestro país sirviendo al suyo desde las labores de espionaje.