luis del olmo periodista TRIBUNA
La cruz de vuelta
D e pequeño aprendimos que el Bierzo tenía como enseña de su identidad y símbolo de su historia, una cruz votiva, la cruz de Peñalba. Fue regalada en el siglo X, por el rey leonés Ramiro II a Genadio, abad del desaparecido monasterio de Santiago de Peñalba en agradecimiento al auxilio recibido del Apóstol Santiago en la batalla de Simancas contra Abderraman III. Y también nos explicaron que esa cruz que tiene el Bierzo, en realidad no la tiene, porque en 1879 el obispo de Astorga la donó al Museo de León y allí se quedó, sin que las autoridades hagan nada por devolverla.
De poco han servido las reclamaciones de muchos bercianos que insisten constantemente en que el Museo de León devuelva al Bierzo lo que es suyo. No es una cruz de oro, sino de latón, su valor es arqueológico, histórico y sentimental. No se arruinará el museo leonés, porque ese tesoro vuelva a nuestra casa. Aunque fue un regalo del rey de León, no se la regaló a León, sino a Peñalba de Santiago que está en el Bierzo.
La historia ha sido voraz con el patrimonio de Peñalba de Santiago. Ya es bastante triste que otras reliquias de su iglesia mozárabe, el Cáliz y la Patena del Abad San Pelayo tengan que admirarse en el museo parisino del Louvre después de que fueran llevadas a Astorga y acabaran vendidas a un anticuario en 1886.
En ese pueblo histórico, orgullo del Bierzo, se recrea cada año la ceremonia histórica de la donación de la Cruz por el rey Ramiro. No se hace con la cruz original que no sale de León, sino con una réplica.
El Bierzo está lleno de réplicas parecidas, cuando tendría que ser al revés, que el museo berciano exhibiera el original, y en León existiera una copia. Ya es hora de que los que tengan poder para hacerlo, reparen esta afrenta y hagan que esta cruz vuelva a nuestra tierra con todos los honores y todas las disculpas.
En 2009 al colectivo berciano se unieron ciudadanos de León para pedir que nuestra cruz volviera al Bierzo en 2010 con motivo de la celebración de los 1.100 años de la fundación del reino leonés. Pero ni por esas. El centralismo de muchos capitalinos suele olvidar que el Bierzo fue un bastión de los reyes leoneses y actualmente es uno de los lugares donde mejor se conserva la cultura autóctona.
Pues bien, ahora volvemos a la carga, somos muchos bercianos, y seremos muchos más, los que reclamamos lo que históricamente fue nuestro. Confiamos en el sentido común de quienes pueden decidir, me consta que algunos han escuchado con atención nuestros argumentos.
Esa cruz es nuestra. En su cuerpo de latón, alberga el alma del Bierzo. Es nuestro principal símbolo de identidad, figura en el centro de nuestro escudo y de nuestra bandera y la exhiben con orgullo numerosas asociaciones, instituciones, e incluso empresas. Durante más de un siglo, como una victima más del centralismo, ha sido una cruz de ida. Es de esperar, por el bien de nuestra patria chica, que lo que fue cruz de ida sea cruz de vuelta. De vuelta y devuelta.
He tenido la oportunidad de charlar sobre este asunto con el subdelegado del Gobierno en León, Juan Carlos Suárez y me dijo que estudiaría con cariño esta petición de los bercianos. Mar Palacios, nuestra flamante presidenta del Instituto de Estudios Bercianos estaría dispuesta, estoy seguro, a capitanear esta aventura cuyo objetivo no es otro que el regreso a casa de la Cruz de Peñalba, la Cruz del Bierzo.