EDITORIAL: La creación de empleo avanza entre el optimismo y algunas debilidades
Los datos de la EPA publicados por el INE arrojan un aumento de la población activa en todos el país de 95.200 personas respecto al trimestre anterior y suponen el primer incremento durante ese cuarto trimestre del año desde 2009. La creación de puestos de trabajo superó las expectativas, alcanzando los 63.000 empleos creados. En relación con el año pasado hay 433.900 más. Y también respecto al año pasado el número de parados desciende en 477.900, de manera que el comportamiento de la tasa de desempleo se ajusta más o menos a lo esperado y cierra el año en el 23,7%, destacando el nuevo descenso de los desempleados de larga duración, sin duda como consecuencia del incremento de la probabilidad de encontrar un puesto de trabajo.
Por lo que respecta al entorno más próximo, la provincia cerró el año con 5.000 empleados más que el anterior, hay 3.300 desocupados menos y la tasa de desempleo (22,6%) es poco más de un punto inferior a la nacional. Pero frente a esos datos que invitan al optimismo hay otros realmente demoledores. Por ejemplo, que 15.200 familias que dependen de un salario no lo reciben por parte de ninguno de sus miembros —es en ese sentido la primera provincia por número de Castilla y León—; que los inactivos superan los 203.200 —más de dos de cada tres habitantes—; que la tasa de empleo cae por primera vez del 40%, mientras la de actividad apenas supera el 51% y, todavía más doloroso, que la población en edad de trabajar descendió desde 2007 en 15.300 personas, algo que fundamentalmente debe atribuirse a la marcha de jóvenes en busca de oportunidades laborales que no tienen aquí y de la posibilidad de desarrollar la actividad para la que se prepararon durante años, muchos de ellos incluso brillantemente.
Casi todo indica que efectivamente podríamos estar cerca del punto de inflexión, como presagian los organismos e instituciones supranacionales. Sin embargo, el hecho de que hayamos dejado de retroceder no significa en absoluto que vayan a cesar las penalidades de una parte importante de la poblacióny que para otra el empleo sea insuficiente, con contratos precarios y salarios irrisorios. En cualquier caso, la recuperación de la actividad al menos anima a parte de la población que abandonó la búsqueda activa de empleo a salir a la calle, aunque el perfil del incremento de la ocupación refleje debilidades que podrían manifestar una futura ralentización del ritmo de crecimiento que se viene observando en los últimos meses.