CORNADA DE LOBO
¿Quebrantaqué?
T riste noticia: ha aparecido muerto por desnutrición (y cancamurria) uno de los quebrantahuesos reinsertados en Picos de Europa en un plan oficial para esta especie. Era una hembra, la fábrica de los huevos que harían pervivir a esta gran rapaz en ese hábitat ¿reconquistado?...
¿Qué le pasó?, ¿no supo buscar manduca en este lugar agreste y desconocido para ella por haber nacido en una «granja» aragonesa?, ¿llegaba siempre la última?, ¿la repudiaba la vecindad?... son preguntas que sabrán responder (o no) los biólogos de este costoso plan... pero es que otros ejemplares que soltaron tampoco llegan a sobrevivir... a uno de ellos, lo mismo que a esta hembra, le metió una zurra letal un águila real, rapaz de menor envergadura que el quebrantrahuesos, algo que hace inconcebible el episodio, salvo que por ser de granja desconociera su primacía en el aire o en la guerra y achantara el castigo de las especies lugareñas sintiéndose invasora... ¿se agüevan?...
Si estuvieras tú en ese caso y te llega un águila real (que ni siquiera es imperial) y te pregunta con chulería agresiva «¡qué coños haces aquí y quién te crees que eres!», ¿no espurrirías bien las alas, no exhibirías corpulencia y no le dirías con cierta coña «pues me llaman quebrantahuesos, qué te parece»?... porque dices ¡quebrantahuesos! y, como mínimo, espantas o paralizas... es lo mismo que aquella gente de un pueblo bañezano al que lamentablemente le cambiaron no hace tanto su nombre por el de Santiago de la Valduerna (mira qué meapilas), perdiendo así la fuerza y rotundidad del original, un nombre único en el mundo y temible, pues al preguntarles de dónde eran, con sólo decir ¡de Sacaojos! se cuajaba el aire... tú di ¡soy de Sacaojos! y el que no te respeta, te teme... pues lo mismo con quebrantahuesos... ¿y por qué no lo demostraron esos dos que se dejaron vapulear por un águila menor?... pues porque eran de granja, no tuvieron madre instruyéndoles en cómo ganarse la vida ahí, son desterrados en zona hostil... y quizá se les ha contagiado cierta indolencia funcionaria por ser criaturas en nómina del Estado y puestas a trabajar para él con un radiotransmisor a la espalda... quizá.