EDITORIAL: Patrimonio natural de extraordinario valor
Robledales, hayedos y abedulares decoran en buena parte de la provincia un espacio natural envidiable. También los pinares silvestres que son consecuencia de procesos de repoblación que se iniciaron a principios del siglo pasado y se intensificaron sobre todo en las décadas de los cuarenta y setenta, aunque con no muy buen criterio y exceso de profusión, hasta el punto de modificar el paisaje forestal de la provincia. Algunos de los pinares naturales que se conservan —el de Puebla de Lillo es considerado una joya botánica— constituyen un patrimonio natural de extraordinario valor que debe ser preservado no ya de esa amenaza, sino de otras que son consecuencia de la acción del hombre en muy distintas variables.