TRIBUNA
Lancia en el olvido
E l sábado 18 de junio, acompañando a 30 amigos de la Asociación Promonumenta, nos fuimos de ‘hacendera’ a la ciudad de Lancia. Los accesos por dos caminos, uno que se denomina ‘el pico la cuesta’ y el otro por Villasabariego son un continuo sortear de roderas y zanjas, de hasta de 30 centímetros de profundidad, horadadas por el agua, por lo que hoy son practicables solo por tractores.
Llegamos, con gran riesgo para vehículos y propietarios. Una vez alcanzado Lancia me bajó la moral hasta los niveles más bajos que el espíritu de un leonés puede llegar: Un recinto de unos 2.000 metros cuadrados, rodeado de una cerca rota en dos tramos y en su interior con la caseta exhibiendo señales de haber sido forzada. El resto del terreno cubierto por follaje y cardos, entre los que apenas se podían distinguir algunas piedras.
Mientras retirábamos la maleza yo me preguntaba. ¿Por qué la ciudad, donde vivieron nuestros antepasados astures, donde los romanos vivieron cuatro siglos y embrión de todos los pueblos que habitan el sur-este de la provincia de León, está tan abandonada?
¿Las excavaciones arqueológicas realizadas por el departamento de Etnografía y Patrimonio del Instituto Leonés de Cultura de la Diputación Provincial de León y la Universidad de León desde el año 1996, no son dignas de ser conservadas?
¿El hecho de ser declarado Bien de Interés Cultural como Zona Arqueológica, no merece otro trato distinto y mejor?
Se han exhumado restos de los siglos III, II y I antes de Jesucristo, localizadas concretamente las termas, mercado y red urbana de época romana, restos de mármol, bronce, hierro, plomo, monedas, etc. y lo que queda, que es varias veces lo actual, incluida Sublancia, se encuentra aún por investigar.
La Diputación, propietaria de los terrenos expropiados —que fueron adquiridos con el compromiso de investigar y localizar los restos arqueológicos que existen en la zona—, parece estar mirando hacia otro lado mientras el deterioro, la maleza y la rapiña se llevan por delante los restos de nuestros orígenes.
No será por falta de medios cuando, en víspera de elecciones, acaba de conceder 6.000 euros (8,2 millones de euros) a cada una de las juntas vecinales, además de que el Gobierno de la Junta de Castilla y León y el Ejecutivo central tienen comprometidas importantes cantidades para la solución de la autovía León-Valladolid.
Recuerdo el perjuicio que supone para el turismo del Sur-Este de la provincia de León y para la ruta de los monasterios y el Museo Etnográfico Provincial, el hecho de que Lancia no sea visitable y se exponga, al lado de sus ruinas en un Aula Arqueológica los restos localizados, y se muestre la vida de astures, romanos y su influencia sobre los pueblos que hoy salpican las orillas de la confluencia de los ríos Porma y Esla.
Acoger, en definitiva, las estancias de turistas, colegios e historiadores como ya sucedió en el año 2009 en que se recibieron más de tres mil visitas. Un aula que incluya el mirador de Lancia en los terrenos elevados, desde donde nos daremos cuenta de la importancia estratégica que tenía la ciudad y disfrutar de las vistas del valle, a uno y otro lado, hasta la unión de ambos ríos.