Publicado por
josé María Prieto Serra ESCRITOR Y ExPERTO EN MÁRkETINg
León

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S in entrar en la ideología ni en si la decisión de hacer un referéndum para saber si el Reino Unido, quería el ‘brexit’ y si era adecuado o no, me quedo con un acto que, por desconocido en nuestro país, me llama, nos llama la atención de forma muy notable. Dicho a nivel de calle, «va el tío y como no ha triunfado lo que él había propuesto, dimite».

En si mismo es todo un ejemplo. Claro que es otro país. Pero nadie va a negar que es un gran país.

¿Sabrán nuestros políticos conjugar el verbo dimitir? Ni nuestros políticos ni el más humilde de nuestros presidentes de comunidad. Dimitir. Faltaría más. No está en nuestros genes. Como podría decir el más profundos de los cantaores flamencos; «qué pena más grande». Así es.

Nuestro país se pasó años ansioso de democracia o de lo que nosotros creíamos que era la democracia. Y, efectivamente, la democracia llegó y como nuestro pueblo es como es, pues hemos adoptado lo que nos interesa. Lo que no nos gusta, no lo aprobamos. Por ejemplo, dimitir. Se cuentan con los dedos de una oreja, los casos de dimisión entre nuestros políticos. ¿pero como va a dimitir un político español, hombre? Nosotros somos los más y no consentimos que se nos corrija la plana. Y, naturalmente, así nos va.

Cientos de ejemplos adornan nuestra política de miembros de ella, que tenían que haber dimitido pero que si quieres arroz Catalina. Y estos mismos individuos son los que después exigen al adversario que dimitan. Que chorrada tan grande.

La pregunta es, ¿Cómo se les queda la cara, a los nuestros, cuando conocen, como es el caso, que el Sr. Cameron que nada más saber que su proyecto no era aprobado, pues va y dimite? Así de fácil. Pues seguro que los nuestros, esos políticos que se creen los reyes del mambo, pensarán y, en algunos casos dirán, que el caso es diferente, que no tiene nada que ver. Que el Reino Unido es el Reino Unido y que España es España. Pobrecillos. Se lo creen.

Lo malo es que cuando pase este evento de la dimisión del Sr. Cameron, aquí cada uno irá a lo suyo, como siempre, y si te he visto no me acuerdo. Parece mentira.

Estos políticos nuestros viven como emburbujados. Están faltos de aire, de ideas, de formas distintas de enfocar y resolver los problemas. Se acercan al elector cuando estamos en campaña y en elecciones, el resto del tiempo, ni nos miran. Pero es que son políticos españoles.

Da la impresión que cuando alcanzas el poder, o una parcela del poder, asumes como una especie de investidura que te libra de cualquier equivocación y que te protege, cual escudo, de las faltas y errores que, desde entones, cometas. Y. no señor. No es sí. Si tienes una equivocación, tienes que asumirla y retractarte. Eso es lo legal. Y lo honesto. Pero, amigo mío estamos en España. Una pena, penita, pena.

Somos pequeños. No debemos avergonzarnos, nuestra democracia es muy joven y necesita, ya lo creo, foguearse. Solo con la experiencia, podremos hacer frente a todos los problemas que se nos van presentando. Esto no es coser y cantar. Lo creíamos, sí. Pero la realidad es otra. Dicen los chinos que la caminata más larga comienza por un paso. Hagamos caso de la historia, hagamos caso de la experiencia. Tenemos mucho que aprender y tenemos voluntad de hacerlo. Pero no podemos dejarnos convencer por cantamañanas que se erigen poco menos que en salvadores de la humanidad. Con lo difícil que este eso, ¿sabes?

Pero también estas actitudes distinguen a los países. Y transmiten su credibilidad a los ciudadanos y a la hora de votar un proyecto lo hacen pensando en lo mejor para todos y si no se les acepta, ya lo saben. A otra cosa mariposa.

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Me gustaría mucho que nuestro país funcionara de esta forma, Tenemos hombres y mujeres que pueden hacerlo y ahora está España en un proceso que no había vivido nunca y es, pienso, una magnífica oportunidad de que estemos con los de arriba de una vez por todas. Hay que remar todos en la misma dirección y tener, como ahora se dice, tolerancia cero con los que no vayan de cara. Somos grandes como país pero tenemos cosas de muy pequeños como demócratas. Es fácil arreglarlo. Depende de nosotros. Así de fácil.