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Francisco J. López Rodríguez Profesor
León

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A ristóteles decía que el hombre es un animal político, esencialmente social y participar en la vida del Estado era algo natural para él. El hombre es el único que tiene palabra, se diferencia de los animales, emite sonidos, que tiene sentidos, que es racional. Por eso, el hombre es el único que otorga a su comunidad el sentido ético.

Para el filósofo griego la ética tiene un sentido de dignidad. El hombre ético es aquel que debe encontrar la mejor forma de vivir, la búsqueda del mejor estilo de vida. Es relevante el patrón ético del que se presta servicios públicos debe procurar lo mejor para la sociedad para el individuo y el individuo que se dedica a lo público debe servir a la sociedad y procurar lo mejor En esta democracia española nos sobran filibusteros y nos hace falta políticos. España no se merece tener a esta clase de demagogos que lo único que persigue es su bien personal.

El político español no tiene sentido de estado. Pretende justificar el voto como un legado popular que le legitima para conseguir sin límites cualquier objetivo. Esta sociedad democrática española no merece tener estos políticos. Sentido de Estado para ellos es una utopía. El estado, soy yo. El cambio, soy yo. El recambio, soy yo. El progreso, soy yo. No se trata de buscar el progreso de España. Se pretende que me eleven al ara de la gloria.

El esperpento y tragicomedia que ha representado el Partido Socialista es el resultado de alcanzar el poder a cualquier precio. En declaraciones de Begoña Gómez, mujer de Pedro Sánchez, denominada por algunos la Obama española, ¡qué ironía! «Pedro, nos vemos en la Moncloa». Este es el cambio, esta es la mudanza. Las reformas son una coartada para reformarme y transformarme yo. El golpe de mano de los críticos del socialismo no tenía otro objetivo que abortar un gobierno con todas las fuerzas extremas, con los separatistas, con toda la morralla política barriobajera de este país. Porque alcanzar el poder es garantizar mi futuro. Ser presidente por un día, es solucionar mi futuro. Privilegios, muchos. Obligaciones, ninguna. Estatuto de gobernante. Oficina propia, secretaria particular, mayordomo, viajes gratis; coche oficial, chófer, aviones etc.etc... y ciento veinte mil euros de pensión al año. Este es el cambio, el recambio, el progreso. No importa que desmantele el estado. No importa que hunda la economía. No importa que Bruselas nos mande al rescate. Conseguí mi objetivo, lo que venga, no me importa.

Aristóteles decía que el hombre es un animal político. Retorzamos al filósofo y efectivamente es un animal que Hobbes lo define perfectamente ‘homo hominis lupus est’, un hombre es un lobo para otro hombre. Si ahondamos en el currículo de cada político ¿de qué vivirían si no están en la butaca del Congreso o el Senado?

La mayoría en sus ardores juveniles se apuntan a las juventudes del partido de turno. Medran a base de zalamear al jefe y en ese peregrinar van ascendiendo, sólo unos pocos. Por ejemplo, la presidenta de Andalucía dio el salto de las juventudes a ocupar cargos importantes y con sus chascarrillos andaluces y demagogia convence, y la aúpan a capitana de la Comunidad. Méritos, ninguno. Fuera de la política, no tiene futuro. El esperpento socialista del día 1, según algunos políticos, periodistas e historiadores— ahonda en la historia negra de España, con similitudes con lo que ocurrió entre los años 1924 y 1936, incluida la revolución de Asturias. Los protagonistas: Largo Caballero e Indalecio Prieto. A Largo Caballero le apodaron ‘el Lenin español’ por sus arengas tales como «Pongámonos en la realidad. Hay una guerra civil…No nos ceguemos camaradas. Lo que pasa es que esta guerra no ha tomado aún los caracteres cruentos que, por fortuna o desgracia, tendrá inexorablemente que tomar… ¿Excitación al motín? No, simplemente decirle a la clase obrera que debe prepararse… Tenemos que luchar, como sea, hasta que en las torres y en los edificios oficiales ondee no la bandera tricolor de una república burguesa, sino la bandera roja de la revolución socialista. La clase obrera debe adueñarse del poder político, convencida de que la democracia es incompatible con el socialismo, y como el que tiene el poder no ha de entregarlo voluntariamente, por eso, hay que ir a la revolución».

La reunión del Comité Federal en la sede del PSOE desembocó, tras una agónica jornada de 12 horas de duración, en la dimisión del ambicioso, imprudente, demagogo y soberbio secretario general Pedro Sánchez. Sus afines comenzaron a intercambiar mensajes de Whats App donde no quedaba muy bien Susana Díaz. Uno de esos escritos la comparaba con Largo Caballero, que forzó la dimisión de Indalecio Prieto para entregarle el PSOE a Primo de Rivera. El mensaje decía lo siguiente: «En octubre de 1924, Largo Caballero entregó el PSOE a la dictadura de Primo de Rivera».

Fernando de los Ríos, dirigente socialista español, y el propio Indalecio Prieto, que llegó a ser presidente del Partido Socialista, consideraron aquella decisión «un grave error». Suponía erosionar «el prestigio del Partido Socialista» con «el equívoco de una colaboración». Años más tarde, ya con la República en marcha, sería nuevamente Largo Caballero el que impidió, mediante presiones internas —a través de las que hoy día se identifican como baronías—, que Indalecio Prieto accediera a la Presidencia del gobierno. Entre los afines al ex secretario general circulaba aquel mensaje con apostillas como las siguientes: «no conocer nuestra historia ni nuestros reglamentos, nos está llevando nuevamente al limbo ideológico». «En el pasado, se hicieron fuertes los anarquistas por esas acciones». «Hoy, está claro que le están sirviendo en bandeja de plata el espacio de la izquierda a Podemos».

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Pero la realidad es la disputa del poder. Nunca se habla del progreso de un país. Se retuercen los discursos. Todo consiste en lanzar a las catacumbas a Rajoy y a su Gobierno. Pero hay una gran diferencia de éste a aquellos, Rajoy es registrador. Se preocupó en su juventud de sacrificarse y asegurarse el pan. Los de hoy, sólo con una democracia y política prostituidas, lo quieren conseguir. Este país y este pueblo son así.