TRIBUNA

Padre, maestro y pastor Enrique García Centeno

Publicado por
GERMÁN PABLOS SACERDOTE
León

Creado:

Actualizado:

U n cielo entre amarillento y rojizo, fruto de las filigranas que el sol hacía con las nubes, en un anochecer primaveral, quiso sumarse con su belleza al último ¡adiós! que has recibido de tantos y tantos como te quisimos y te seguiremos queriendo.

Hasta Valderas, tu pueblo querido, donde naciste y creciste, por cuyas calles corrió tu juventud, tus sueños e ilusiones, tu Virgen del Socorro, tus amigos y compañeros, donde el Señor sembró en ti la semilla del sacerdocio, de la entrega generosa y desinteresada, nos acercamos para dar contigo el último paseo a hombros. Éramos tantos los que queríamos arrimar nuestro último esfuerzo, que no alcanzábamos a caminar mas que unos pocos metros cuando alguien nos pedía el favor de que le dejáramos también pujar a él. Parecía Viernes de Dolores, queriendo todos pujar a nuestra Dolorosa.

Antes, en León, y desde el día que se puso tu capilla ardiente, cientos de personas pasaron por la Iglesia del Mercado para testimoniarte con su presencia el cariño y el respeto que Tú has inspirado.

Inteligente, sagaz, conciliador, detrás de una aparente sequedad, se escondía un corazón afectivo y tierno que se derretía con el calor y el cariño que sentía al recoger los frutos de lo que anteriormente había sembrado entre sufrimientos, incomprensiones y lágrimas.

En los tiempos posteriores al Concilio supiste ver, donde otros no vieron y siguen sin querer ver, la senda que tan importante acontecimiento marcó en el seno de la Iglesia, una ventana abierta al futuro. Un futuro incierto, que no se sabía ni de dónde venía ni hacia dónde iba, (hoy se sabe que venía de Dios y hacia Dios camina), y por eso sólo los audaces en el Señor, los humildes de corazón, (había que ser muy humildes hace 43 años para que un presbítero siguiera las indicaciones de unos laicos) vislumbran en el horizonte.

No te importaron los prejuicios, ni los carteles que te pusieron, por sus frutos te están conociendo, bueno no son tuyos, tu sembraste y el Señor en el que arriesgaste seguirá recogiendo.

Mi querido Padre, Maestro y Pastor, no hay palabras para describir los sentimientos de gratitud, de amor y de cariño que tantas personas sentimos en este momento.

Bajo tu atenta mirada, como siervo fiel y vigilante, a la luz de la Palabra de Dios y de los Sacramentos, hemos ido creciendo en la Fe, hemos descubierto el tesoro que llevamos dentro y se llama Bautismo, fruto de él, otras vocaciones han surgido que nos han llevado a predicar el Evangelio a otras tierras y otras gentes, llevando siempre la impronta que tu ser había también sembrado en nosotros.

El corazón compungido, la tristeza reflejada en nuestro rostro, las lágrimas desbordando nuestras mejillas y la alegría, por la certeza que tenemos, de saber que estás ya en la Casa del Padre, que has corrido hasta la Meta, que has combatido el buen combate de la Fe.

Cargando contenidos...

Descansa en Paz, Padre ,Maestro y Pastor, Enrique García Centeno.