Una pequeña gran victoria para los pueblos de la Variante de Pajares
La resolución del Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente, que obliga a revisar la Declaración de Impacto Ambiental de las obras de la Variante de Pajares, supone una pequeña gran victoria para los pueblos de La Tercia y la zona de Gordón que han visto cómo la mayor infraestructura construida en España en las dos últimas décadas ha dejado acuíferos secos en plena Cordillera Cantábrica.
Han tenido que llegar a los tribunales para que un Ministerio contradiga a otro como el de Fomento, que hasta ahora había mirado para otro lado, despreciando la petición de los pueblos e incurriendo en una manifiesta dejación de funciones al no controlar las medidas correctoras que la propia declaración ambiental del año 2002 contenía para evitar los daños. La consecuencia más evidente es el trasvase de 8 hectómetros cúbicos de agua anualmente a la vertiente asturiana debido a las obras. Con esta resolución del Ministerio de Medio Ambiente se tendrá que abrir un nuevo plazo legal para formular alegaciones a la modificación de la Declaración de Impacto Ambiental, como medidas correctoras contra el trasvase. No será una solución fácil pero al menos se tendrá que dar una respuesta a los problemas más que evidentes que sufren los vecinos de pueblos como Casares, Ventosilla, San Martín de la Tercia, Pobladura, Viadangos, Cubillas...
La resolución de Medio Ambiente también ha obligado a moverse a otras administraciones como la Diputación, que ayer aprobó una moción en favor de los pueblos afectados. Era lo justo aunque hay que decir que se debería haber producido antes, porque la situación de estos vecinos es conocida desde hace tiempo. Al menos se ha movido. Otras administraciones dejan bastante que desear a la vista de la resolución ministerial de Medio Ambiente.
Llegados a este punto se impone una actuación conforme a lo establecido en la nueva declaración de impacto ambiental por parte del Ministerio de Fomento, cuyo titular, Íñigo de la Serna, todavía rechazaba actuación alguna en su reciente visita a León hace un mes. Una actuación que debe llevar consigo medidas correctoras e inversiones para reparar el daño producido por parte de Adif, la empresa pública que gestiona las grandes obras públicas ferroviarias.
La Variante de Pajares tiene aún por delante un horizonte de cuatro años antes de su apertura al tráfico de trenes entre León y Asturias. Este problema medioambiental no es el único. También sigue arrastrando otros, como las filtraciones en los túneles, consecuencia de esa falta de previsión para su coste, que se eleva ya a más de 3.000 millones de euros, y que ahora debe contemplar una solución justa para los pueblos afectados.