EDITORIAL | La alta velocidad pone plazos y soluciones para León y Asturias
El Ministerio de Fomento volvió a poner plazo, ahora con el compromiso definitivo, a la finalización de las obras para la prolongación de la alta velocidad ferroviaria hacia Asturias, y en consecuencia también para la problemática Variante de Pajares, y a las mejoras que se están ejecutando en el tramo Valladolid-León y que afectan a la seguridad y a los tiempos de viaje.
Verano de 2020, sin más concreciones y con la aclaración de que la finalización de las obras supone un adelanto sobre las anteriores previsiones, si bien todo ello habrá que poner en cuarentena por las experiencias previas, es el plazo anunciado ahora para la puesta en servicio de la línea entre León y Asturias, que incluirá ancho internacional en los dos túneles de la Variante de Pajares, uno de ellos de carácter mixto —la solución técnica conocida como tercer hilo, ya prevista con anterioridad para los 20 kilómetros entre León y La Robla— para permitir el paso de mercancías sólo por la de la derecha, visto en el sentido de la marcha hacia el norte, satisfaciendo así una de las más tenaces exigencias políticas de Asturias.
Para que se cumpla ese plazo las obras tendrán que haber concluido a finales de 2019, lo que permitiría ir avanzando en las circulaciones en pruebas de cara a la apertura del segundo túnel, ya que las soluciones de seguridad adoptadas así lo exigen. No hay que dejar al margen la complejidad de la obra de los dos túneles de unos 25 kilómetros de longitud que cruzan la cordillera cantábrica y que habrán supuesto una inversión de 3.590 millones de euros cuando estén finalizados, y cuyo diseño sufrió varias modificaciones en los últimos años por parte de Fomento y supuso muchos quebraderos de cabeza y un daño irreparable para los acuíferos del norte de la provincia, con una pérdida ingente de agua que ahora vierte a Asturias y que secó manantiales, cauces y servicios de suministro en los dos municipios de la cabecera de la cuenca del Bernesga.
No habló el ministro ayer en Asturias de ese problema ni de una solución a la que León no debe renunciar en ningún caso, aunque para ello cuente con el amparo de los tribunales europeos a los que recurrió al judicializarse el problema precisamente por la desatención del departamento ministerial y el desentendimiento de las confederaciones. La lectura más positiva la da finales de 2018 para la conclusión de la integración ferroviaria en León y la solución al fondo de saco, la puesta en servicio del sistema de seguridad más eficiente antes del próximo verano, que además reducirá en diez minutos el viaje a Madrid y los 56 minutos a los que en 2020 se reducirá el de Oviedo, además de una solución vertebradora y eficiente para el transporte de mercancías y la conexión con el Eje Atlántico, que sin embargo no supone la renuncia a seguir utilizando la histórica rampa de Paja-res —un trazado con 83 túneles puesto en servicio en 1884— como alternativa y complemento.