EDITORIAL | Castilla y León se pone a la cabeza en la lucha contra la violencia de género
Desde que la Conferencia de Presidentes hiciera a principios de año el mandato de que las comunidades autónomas se implicaran en esta materia, Castilla y León se ha distinguido por su especial contribución al desarrollo del pacto de Estado a partir de la propuesta de 26 medidas adoptadas ya en el modelo integral Objetivo Violencia Cero. La aplicación en 2018 de esas medidas que se llevaron ayer a la conferencia sectorial se relacionan con la sensibilización y prevención de la violencia de género, sobre todo en el ámbito educativo y sanitario, visibilizando a la vez otras formas de violencia como la sexual. Como punto de partida parece prioritario, y de hecho así se define en el documento base, la identificación de las mujeres como víctimas de género, la necesidad de una especial atención y protección a los menores y a una adecuada coordinación de todos los agentes para posibilitar una atención integral a las víctimas.
Las medidas a adoptar tienen relación con áreas de actuación concretas y la primera es la sensibilización y prevención, que deberá incidir sobre todas las etapas educativas y del ámbito sanitario en la erradicación de la violencia de género, empezando por el machismo y todo tipo de conductas violentas. Pero también habrá de ser clave la adecuada coordinación entre todos los agentes del sistema, el impulso a la formación de los distintos operadores implicados y la consideración inequívoca de las mujeres como víctimas en primer grado, pero siempre prestando atención muy específica y protección a los niños, especialmente sensibles siempre a las consecuencias de la violencia de género.