Publicado por
javier tomé
León

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Para una persona como yo, cuya patria es la literatura, el primer disgusto gordo del año se deriva de la noticia dada a conocer por la Federación de Gremios de Editores de España, informando que los leoneses leen menos que el resto del país, una de esas evidencias empíricas causantes de que se te aflojen los muelles emocionales. Por ignorante no le meten a uno en la cárcel, eso está claro, así que tamaña tendencia al zoquetismo presenta una deriva de tenor irreductible, lo que deja pocos argumentos para la esperanza. Vayamos con los desdichados números: un 57,8% de los leoneses nunca echan mano del gran talismán de la lectura en su tiempo libre, ocupando un lugar penoso en el escalafón de los adeptos a la cultura escrita, un defecto genético que parece venir de fábrica. Craso error, pues los libros, en su conjunto, cuentan la historia del mundo y nos ayudan a afrontar mejor las realidades de la vida, aparte de que leer es un ejercicio mágico que, entre otras muchas virtudes, sabotea la estupidez.

No somos los únicos reos de ignorancia culpable, pues si hablamos a nivel nacional el 40% de los españoles nunca catan los libros, lo que se traduce a efectos prácticos en que los estudiantes patrios suspenden con rotundidad en comprensión lectora. Gravísimo pecado mortal ya que los libros, que por cierto tienen alma y cuerpo, nos salvan y permiten vivir mucho más fuertes y audaces. Ya lo explica la escritora Rosa Montero: “leer es entrar en otras experiencias, viajes y otros mundos, experimentando otras atractivas realidades. ¡Qué inmensa soledad la de quien no lee!”. Sin literatura la vida es un tremendo error, según cantaba Vainica Doble con toda la razón del mundo porque, sí, todo está en los libros. El mundo y nuestras experiencias, buenas y malas, constituye un inmenso libro a la espera de ser abierto, y más por este pueblo que siempre presumió del número de escuelas que aquí abrían sus puertas y el escaso índice de analfabetismo que se daba en nuestra tierra. Un galardón que, como muchos otros, ha pasado a la historia sin que nadie lo eche de menos. Lástima.

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