Oportunidad para que el PSOE resucite los proyectos frenados
Durante los últimos años se han escuchado reiteradamente los mensajes lanzados desde todas las instancias del PSOE leonés lamentando los proyectos que habían sido paralizados o, al menos, ralentizados con la llegada del PP al Gobierno a finales de 2011. Es verdad que aquel momento histórico era singularmente complicado por la crisis económica que ya había frenado iniciativas durante la etapa en el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero. Pero también es entendible la sospecha, que existe en la sociedad, sobre la falta de respaldo a asuntos, como la Ciuden, porque tenían una identificación muy evidente con el anterior ejecutivo socialista.
Ahora, con Pedro Sánchez en el poder, se facilita una ocasión inmejorable para que el PSOE leonés exhiba en la práctica que existe la posibilidad de hacer mejor las cosas en la provincia, y que las infraestructuras y proyectos pueden relanzarse con inversiones del Gobierno central. Las autovías pendientes, la apertura del AVE hacia Asturias y el acceso pendiente de diseño hacia Ponferrada, la obra de Feve en la capital, el Incibe, la Ciuden, el carbón o los regadíos y sus infraestructuras pendientes, requieren de un impulso para el que existe margen si finalmente se cumplen los augurios de que el PSOE intentará completar la legislatura hasta lo máximo permitido por la legalidad.
Los leoneses no entenderían que de nuevo un partido en el Gobierno incurriese en la contradicción de convertir lo que parecía fácil cuando estaba en la oposición en auténticos imposibles. Con el carbón los reproches recíprocos han caracterizado la alternancia en el poder, convirtiéndose en la mejor muestra de cómo se puede ‘insultar la inteligencia’ de los ciudadanos. Ahora el PSOE retoma el timón del Estado y en territorios como León habrá que permanecer vigilantes para que no se conviertan en realidades presupuestarias las sospechas de que los apoyos a la investidura de Pedro Sánchez tendrán contraprestaciones para los partidos nacionalistas e independentistas que tantos réditos han logrado en la democracia a cambio de sus votos.
El nuevo presidente tiene que formar un Ejecutivo fuerte. Con personalidad. Con capacidad de disipar las dudas, para gestionar un mandato en el que existe margen de maniobra para hacer muchas cosas, sabiendo buscar consensos sin tener que recurrir a quienes suponen una amenaza para el proyecto conjunto de país. León tiene que recuperar protagonismo y su PSOE debe dar un paso al frente.