EDITORIAL | Crece el clamor de la sanidad rural
La respuesta a la ola de manifestaciones en favor del reforzamiento de los servicios sanitarios en las zonas rurales es clara y creciente. Los vecinos de los pueblos parecen dispuestos, como lo están sus médicos, a no dejar que la exigencia que plantean pierda fuerza ni vigencia; ni se vaya desfigurando a la espera de promesas políticas sobre cuyo cumplimiento tienen serias dudas. Los recortes en sanidad durante los años de crisis y el abandono de los intereses del mundo rural han hecho mella, y los nuevos vientos inversores de las administraciones no parecen reaccionar a tiempo para dotar a los pueblos de las infraestructuras que reclaman con justicia. Todos los ciudadanos tienen derecho a recibir las mismas prestaciones, más cuando se trata de servicios básicos, y la sanidad es quizá el más importante. Resulta además incoherente que se creen comisiones y se llenen discursos reclamando propuestas para frenar la despoblación rural, mientras se priva a los pueblos de aquello que más necesitan para fijar población.