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FRANCISCO J. LÓPEZ RODRÍGUEZ PROFESOR
León

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E sa periodista del Diario de León, Cristina Fanjul, que no tengo el gusto de conocer, pero sé que tiene galones y medallas, a raíz del asesinato de dos criaturas inocentes, dos niños que sufrieron la crueldad de una mala madre y de un cruel padre, califica a esta sociedad de mierda (te pido disculpas por el plagio). Tu título me recuerda mi época de estudiante universitario cuando el profesor de Historia de la filosofía explicaba la figura de Jean Paul Sartre y de su obsesión por encontrar una definición de la vida y no la encontraba. Paseando por las orillas del Sena un día otoñal junto a su amada, Simone Beauvoir, en su desesperación se sentó a la vera de un álamo, asió con su brazos y manos el árbol y, al ponerlas delante, estaban llenas de mugre y en aquel momento, dando una palmada en su frente, encontró la definición ¿Qué es la vida? una porquería.

No sé si realmente, uno de los padres del existencialismo, exageró, pero vivimos en una sociedad hipócrita manipulada por clanes de políticos que no les importa crear una sociedad de mierda porque para ellos vivir en la ciénaga del poder es su virtud cargada de inmoralidad donde la ética es un concepto y la práctica una realidad farisaica. Esa sociedad de mierda nace en las aulas, nace en algunas familias, nace en un entorno macabro desprovisto de toda moralidad, nace en la política sectaria de los gobiernos. Estamos ante continuos cambios educativos.

Este Gobierno ya tiene en el cajón una nueva Ley Educativa, mejor ya está engendrada. Si de nuevo. alcanza el poder, nacerá la nueva criatura. No importa que sea deficiente, no importa que nazca un monstruo, lo que importa es que yo, aconsejado por mis ideólogos, pretendo convertir esta sociedad educativa en una mierda porque con el olor nauseabundo que se propague lo que pretendo es catequizar a una adolescencia, que más que buscar el esfuerzo, para que haya una sociedad de desarrollo, busco lo que sea fácil porque, los que no quieren esforzarse, son mis adeptos.

Hoy vivimos de espaldas a la realidad educativa. Algunas familias, algunos padres y, en especial, los gobiernos, los políticos, no saben lo que hay dentro de las aulas. No se enteran ni saben quien es el profesor de sus hijos. Algunos no saben ni lo que están haciendo sus hijos. Es decir, el colegio es la inclusa donde depositan por el torno, a imitación de los antiguos hospicios, a sus vástagos. Pero que sepan que dentro del aula hay un héroe, hay un padre, una madre, hay un consejero hay un educador, educadora, ese, esa es: el profesor, la profesora, el amigo, la amiga no el colega, no el causante de las barrabasadas de tus hijos, al que muchas veces culpas de que tu hijo, hija, estén sumidos en la mierda social.

Las leyes educativas tienen que valorar en primer lugar al docente, darle autoridad, elevarlo a la categoría de educador. Por ahí hay que empezar. Hoy el profesor no reivindica más salario, menos horas de clase, hoy el mentor pide más autoridad, más poder, que sea respetado. Hoy el profesor es un enamorado de la educación y solo así puede soportar, digerir esta sociedad de mierda. Hoy las instituciones educativas no se enteran, ni les importa, ni les interesa la problemática social de las familias, la problemática social de los alumnos, no les importa las adiciones, no les importa las consecuencias prematuras de unas tecnologías que horadan la mente desde los doce años y a esta edad ya tienen en valor lo que solo corresponde a una mayoría de edad.

Hace poco una estadística decía que el 50% de los universitarios habían experimentado los estupefacientes. Puede que nos quedemos cortos. Pero, en determinadas etapas de la educación obligatoria, tendríamos que decir que el ochenta por ciento de los adolescentes fuman porros. Esto al sistema educativo le importa un bledo, perforar las mentes adolescentes con proyectiles atómicos de estupefacientes no es preocupación. ¿Cómo se combate esta mierda social? Hay un principio de la Roma del siglo II que debe imperar en toda una vida, en especial, en la del estudiante: mens sana in corpore sano. Su sentido original es el de la necesidad de orar para disponer de un espíritu equilibrado en un cuerpo equilibrado. Vulgarmente la hemos traducido por «mente sana en un cuerpo sano». ¿Qué debe potenciar una nueva Ley Educativa? El deporte, la educación física. Es un gravísimo error que, por ejemplo, en la Formación Profesional, en todas sus etapas, no haya una materia obligada de Educación Física y que fuera evaluable, no una maría .

Qué hace una adolescente toda una tarde en el ocio, en la incertidumbre en la mal llamada libertad, en la nacida irresponsabilidad quinceañera, fuera de los limites familiares, del hogar, a merced del parque, de las callejuelas oscuras, de los locales impunes o de los hogares donde los progenitores están en las labores cotidianas para llevar un estipendio a una familia y depositar en la boca del pajarín la captura de la pieza que puede convertirse en caza furtiva. En los pocos lugares de ocio que había en la Unión Soviética había un anuncio que decía «Camarada no malgastes hoy tus fuerzas que mañana tienes que trabajar». No cabe duda de que ese comunismo, que ha dejado y deja jirones de miseria, algo había de positivo: educarse, formarse para engrandecer un estado y la realidad fue: que ese comunismo soviético conquistó muchas medallas olímpicas y muchos triunfos deportivos gracias al fomento del deporte.

No está en la mente del legislador incorporar a la nueva ley educativa, si nace, el espíritu de lucha, de esfuerzo, de coraje. Está más por favorecer al que no lucha al que no trabaja. No pondré reválidas, ni vetos, ni fronteras. Todos iguales como en el rebaño. Da igual que haya ovejas horras, tuberculosas, talludas. No sé si aquella va a parir o está preñada, da igual. Lo importante es tener muchas ovejas, aunque no sean rentables. Estos políticos legislativos son carneros estériles.

La gran reforma educativa: no impulsar el esfuerzo, fomentar la vagancia, todos iguales como borregos y, en especial, eliminar la enseñanza concertada como nido de adictos y adoctrinamiento ya que son clanes económicos que perjudican al rebaño y distinguen las churras de las merinas. Esas son las reformas y, por supuesto, eliminar la religión, porque los valores religiosos son nocivos para el espíritu de rebeldía y evita la mierda social. ¿La religión mortifica, enloquece, provoca esquizofrenias? ¿No podemos pensar que la religión es un conjunto de señales de tráfico que permite y prohíbe?

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La sociedad tiene que tener temor y distinguir el bien del mal. Ante la ausencia de un stop está una educación en libertad, de libre elección de centro. competitiva, respeto al docente, fomento del esfuerzo. Desviar el sentido de la educación, protegida por una ley, sectaria, ideologizada, carente de calidad, que no sea borreguil, que no merita el esfuerzo, que no respete la libertad de elección del centro por parte de los progenitores, que no respete ni valore al docente, conduce a una sociedad de mierda.