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CARLOS ANTÓN ROGER ESCRITOR
León

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D ado el título del presente artículo, me quedaré en la época actual de la Filosofía, obviando la propia Filosofía ancestral e inmarcesible, de la cual nos hemos nutrido todos los que amamos la misma en cuanto a enseñanza y resolución de tantas dudas sobrevenidas y aún sin cancerar en el siglo presente y venideros, para intentar analizar, ese futurible filosófico.

Quisiera empezar por la polémica suscitada entre el gran filósofo de nuestro siglo, Gustavo Bueno (1924 Sto. Domingo de la Calzada a 7-8-2016 Niembra) y Miguel Sacristán (5-9-1925 Madrid a 27-8-1985, Barcelona). Ambos a finales del siglo pasado, en mención al pliego de la filosofía en todo su conjunto sapiencial, y lo que pueda quedar o quedará en la Filosofía futura, tras la cual como pensamiento actual, conjuntamente del saber, se entabló una fraterna amigable, es decir y así me remito a lo que Gabriel Albiac apuntaba, con sus matices o disecciones al respecto del debate entre ambos; no tiene desperdicio.

Lo exponía como la más bella controversia intelectual entre dos genios actuales, presentes. Y expreso. —Manuel Sacristán abogaba por la erradicación de la mercancía, en favor de un instituto hacia el cual accedieran los que poseyeran un saber académico homologable; palabras escépticas y lúcidas, ¿por qué no, dado que su afirmación categórica, asentaba a sistemas de teorías filosóficas; pero los sistemas filosóficos no son pseudo-ciencias? Digo, y estoy persuadido con el tiempo y estudio, y así lo entiendo y leído en la filosofía actual, P. Mª Lopez y el propio M. Sacristán, terminaron siendo acicates, no teorías susceptibles de contrastación científica, ya que a un sistema filosófico no tenemos forma de incorporarlo a la filosofía actual, ni ver si reúne la verdad de forma objetiva o subjetiva.

Podríamos decir sin error en cuanto a escuelas, Tomista, Kantiana, Peripatética, etc.. que deben estar abiertas a axiomas o juicios y así todo, no arrojan un escrito claro y axiomático dicho por M. Sacristán y como tal, serían dudosas.

Ya dicho y leído en estos y tantos filósofos noveles, yo en particular, siento el pleno convencimiento de creer en la filosofía pasada como motor de las filosofías presentes, o mejor, mencionar y basarme en fundamentar mis, o nuestros pensamientos, dilucidando que sería más oportuno en el siglo actual ?

Si tan solo se dieran ínfimas menciones en sus trabajos filosóficos geniales e integrados con su público variopinto social sin poder llegar a lo interpretado por M. Sacristán. Si no tenemos claro que «todos somos filósofos». Ahora bien, ya mencionado al comienzo del artículo Gustavo Bueno en cierta controversia por lo expresado en su adlater Sacristán en el discernimiento, análisis, búsqueda de lo real e irrefutable, con esa manera sencilla pero mordaz en extructuras obsoletas, al paso de años, (Dos), en su texto, explicaba, que la descripción filosófica de Sacristán, no dejaba de ser un relato teórico y con pobre aportación especulativa sobre el sentido de la filosofía, como saber en suma, dirigido a estraperlistas, no a expectantes como he apuntado en mis comentarios, a filósofos desinteresados de la filosofía, y notando de forma sutil, así mismo, un cierto sentido sofista de lo que debe de constituir la filosofía, saber, ver, enseñar y debatir sin falos emolumentos; tan solo.

Gustavo Bueno analizando el dicho texto de M. Sacristán, lo veía como un ataque a la filosofía «oficial» (del 29/8/1943), como la substantividad del saber filosófico; puedo obviar aquí y por tanto, una imperiosa necesidad de la existencia de buenos especialistas que la enseñen, no como un contenido memorizado, sino como un contenido debatido, como la más pura de las ciencias.

No obstante, hacia 1995, Gustavo Bueno, revisó nuevamente los planteamientos, donde ya no dejó duda a pesar de su insistencia, en su obra ¿Que es la Filosofía? , obra crítica en el devenir del tiempo, dada la condición de no memorizar la filosofía, como crítica en cuanto a la labor realizada en las universidades, en tanto que esta misma labor debería potenciarse y entronizarse en la primigenia, del profesor de filosofía de secundaria.

Sin que la filosofía tenga especialidades aún siendo tarea experta y más, abierta al razonamiento, deberá llegar a la universidad con un bagaje de no memorizar, al contrario, de razonar en la base explicada y dicha en secundaria,con la antorcha viva de la autenticidad filosófica, y ahí, sí, ciencia de las ciencias por la eternidad, conducta y no discursos tribiales.

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Me sumo siempre, a que la filosofía occidental es poco más que una serie de notas a pie de página en la filosofía actual, es y así será para para las interpretaciones por siglos, con matices y dudas siempre. Es en definitiva el futuro de la misma.