Abuelos y abuelas en marcha en Abumar Destruir Villafranca, el pueblo más hermoso La gran lección del púgil Héctor Moreira Quiénes se inflan y quiénes no recuerdan ¿Nos vamos deLeón porque hace frío?
Existe hace algún tiempo en Madrid una Asociación de Abuelos y Abuelas en Marcha, Abumar, para dignificar la figura de los abuelos, reivindicar su importante labor intergeneracional y hacer efectivos sus derechos y obligaciones son sus objetivos. Esta asociación, sin ánimo de lucro, busca una mayor presencia de la figura del abuelo en la sociedad, trabajando en dos frentes básicos: revalorizar socialmente la figura de los abuelos en su relación con los nietos e impulsar actuaciones que contribuyan a la calidad de vida de este colectivo. Para ello organizan campañas informativas y constituyen grupos de profesionales que orientan y asesoran sobre los distintos problemas. Además, favorecen la creación de talleres de formación y grupos de autoayuda, así como la puesta en marcha de programas de prevención y promoción de la salud, actividades de ocio y tiempo libre, fomento del voluntariado y trabajos de investigación. La creación de esta asociación está respaldada por una sucesión de éxitos en todas sus actividades de tal manera, que han decidido ponerse en contacto telefónico o personal con otras provincias, con la pretensión de formar una sede o centro en cada una de ellas que serían como filiales de la de Madrid, que lógicamente sería la central. Teniendo en cuenta que en León y provincia existe un número considerable de abuelos y abuelas, en principio sería interesante crear Abumar-León aceptando sugerencia hecha por la existente en Madrid, puesto que al fin y al cabo los propósitos a seguir serían comunes. El primer paso aconsejable sería mantener inicialmente un cambio de impresiones con la presidenta de Abumar, Marisa Viñes en su sede sita en Gran Vía, 80, Despacho 512, distrito 28013 de Madrid, teléfono 915 734 497, para recabar información de primera mano y asesoramiento sobre la puesta en marcha de normas que podrían ser comunes, elaboración de estatutos y entidades, administraciones públicas y cualquier otro departamento oficial responsable de asuntos sociales, con los que sea necesario mantener los primeros contactos para poder poner en marcha tal proyecto. Fernándo Algorri Rodríguez (León). Abundante y unánime es la opinión de los eruditos cuando señalan a Villafranca del Bierzo como el pueblo (villa en este caso) más hermoso de toda la geografía provincial. Los que conocemos desde siempre la localidad, capital de la provincia en su día, estamos totalmente de acuerdo. Desgraciadamente en los últimos tiempos, lo que otrora fue un lugar pleno de encanto y belleza, enclavado en un paraje natural absolutamente excepcional, corre el peligro de convertirse en algo anodino y donde poco a poco, ante el desencanto de los vecinos y la parsimonia de una Corporación absolutmaente ineficaz, el desastre parece amenazar en cada esquina de tan noble villa. Reciente está aún en la memoria de muchos, la lucha a brazo partido que Villafranca y todo su término mantuvo con la Confederación Hidrográfica para impedir la construcción de un miniembalse y una central aneja en la cabecera del Burbia. Hoy, aquellos ardores del pasado en defensa del enclave natural de un pueblo cargado de historia, tradición, nobleza y cultura, se han trocado en indiferencia de muchos, pasividad de otros pocos, rebotes de unos menos, y una Administración municipal que campa a sus anchas en medio de la desidia y la indignación general (en esto sí hay unanimidad). Hace poco fue la remodelación de la plaza Mayor lo que atrajo las iras mal contenidas del vecindario en contra de su Ayuntamiento, con implicaciones personales para algún munícipe. Hoy, es el desafuero que se está cometiendo en la Plazuela de don Pío, un lugar encantador y lleno de poesía -un bien connatural con Villafranca- lo que está poniendo fuera de las casillas a los ciudadanos, y concitando nuevamente los enconos hacia un Ayuntamiento que da la sensación, plasmada en una realidad que se vive día a día, de que parece empeñado en conducir las cosas en contra del interés general de los vecinos y a favor de una minoría próxima al poder. Conviene no olvidarque en cuestion de meses las cosas pueden rotar en sentido distinto con las consecuencias adyacentes. Andrés Mures Quintana (León). Alejandro Ordás Llamas escribe a esta sección para agradecer a Héctor Moreira su pelea del pasado viernes. «Brindaste un espectáculo digno de mención, demostrando buenas maneras y un gran coraje. Tus horas de esfuerzo y trabajo dan su fruto. Esperamos todos que sólo sea la punta del gran iceberg que promete tu carrera pugilística. Ánimo y sigue luchando así». M.N. Sierra Fernández llama al Teléfono del Lector diciendo: «Hace unos días leí un titular de un periódico que decía, y era de un notable político de la oposición, «En este país se inflan los de siempre». Decir esto cuando aún se recuerda Rumasa, Filesa, Matesa, etcétera, algunos que están en la cárcel y otros que han salido indebidamente y alguno que no ha sido imputado siquiera, parece un despropósito y una falta de prudencia aparte de otros calificativos. ¿Quién empuja a este señor?, o ¿quién le aconseja? Alguien que no le quiere bien». Ana deja el siguiente mensaje: «Me ha sorprendido mucho el articulo del lunes pasado sobre el abandono de nuestra querida ciudad. En mi caso particular, al igual que en el de muchos recién licenciados leoneses, no son las bajas temperaturas lo que nos han hecho cambiar de residencia, es la falta de trabajo, la falta de futuro. Nos encanta nuestra cuidad, tenemos allí nuestra familia y amigos, pero no tenemos como ganarnos la vida. Nos hemos ido a Madrid, a Barcelona, a Londres, o Dinamarca a seguir estudiando o a trabajar. Dadnos un trabajo en León acorde a nuestra cualificación profesional y ya veréis como volvemos».