TRIBUNA

In memoriam. Luis Miguel Alonso Guadalupe

Ni enfermo ni impedido, cejó en su empeño y en su labor en pro del Festival de Cine de Astorga

Catedrática Emérita de la Universidad de León

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Quisiera en estas líneas poder hacer una Elegía a Luis Miguel con tan desgarrado acento como las que dedicaron Lorca a Sanchez Mejías, o Miguel Hernández a Ramón Sijé, pero sino con la misma fuerza, sí, con el mismo sentimiento escribo estas líneas. Aunque me temo que mi prosa quede muy lejos de su belleza y de su descarnada expresividad, y que el torrente de sentidas palabras que se agolpan en mi cabeza sean capaces de expresar el dolor y la pena por la pérdida, del querido Luis Miguel. Tu muerte inesperada me ha herido como el rayo y quiero con estas líneas expresarte mi admiración y mi profundo cariño forjado en una amistad de casi treinta años.

Siempre es difícil decir adiós a quieres admiramos y amamos, pero más aún a las personas cuya falta es tan dolorosa que, siguiendo a Gamoneda, el óxido de su muerte se posa en la lengua con el sabor de la desolación. Luis Miguel Alonso Guadalupe (Luismi para los amigos) ha sido (lo que me cuesta escribirlo en pasado) un artista multidisciplinar y polifácético, un hombre humanista en el amplio sentido de la palabra: radiofonista, guionista, director, ensayista, pintor, poeta (su último libro titulado: Teoría de los afectos, ha sido reseñado no hace mucho en el Filándón de Diario de León), pero sobre todo, ha sido el creador, el director, el impulsor y el alma del Festival de Cine de Astorga que ha cumplido ya 27 años. Su visión amplia, su desinteresada aportación, su sabiduría, todo en él han vivido volcados en esa criatura suya que ha regalado graciosamente a nuestra ciudad Astorgana envuelta en celofán de colores y premios. Luismi se nos va casi con las botas puestas; fue derribado por un ictus traidor hace unos años, pero ni enfermo ni impedido, cejó en su empeño y en su labor en pro del Festival de Cine. Un pequeño artículo mío de divulgación, da algunas pinceladas de lo que este Festival ha supuesto para Astorga, cuando ninguna de las ciudades provinciales lo tenía, y en Castilla y León, solo Medina. Directores como Fesser, Jaime Chávarri, Mario Camus, Fernando Trueba, etc.) los actores participantes en ellos (Ramón Barea Aitana Sánchez Gijón, Emilio Gutiérrez Caba, Asumpta Serna, Julieta Serrano, Luis Tossar, Imanol Arias, Daniel Guzmán, etc.) dan idea del prestigio y la relevancia del Festival. La larga nómina de Directores, de actores y de destacadas personalidades que arroparon y dignificaron el Festival se debió la gestión personalísima de Luismi y al reconocimiento implícito a su destacada y continuada labor.Compartimos, además de una profunda amistad, más de diez años la dirección de Cursos de Verano de la Universidad de León, maridando el cine y la educación, así como más recientemente la presentación de la conferencia sobre Alfabetos y Lectura este otoño en la Biblioteca de Astorga. Comprometido solamente con el cine y con Astorga, su «peregrinatio vitae» presenta una vida plena de realizaciones, de sueños de celuloide, de amores utópicos, de aventajados discípulos de creación y de magia que transporta con él llena de perlas de hitos y de apasionadas aventuras en las que participábamos inmersos en su ilusión y su saber. En mi móvil titila aún su mensaje del día 18 de enero, felicitándome por el artículo divulgativo en Tribuna sobre las Escuelas de la Valdería. Capítulo final de una larguísima serie de mensajes intercambiados que se activaba cada poco con comentarios sobre cine, con la necesidad de ver Montessori, con la Navidad, con un café (solo bebía agua) sentados en la plaza de Astorga en vacaciones, siempre en la brecha de estrenos, de trabajos sobre los que consideramos un privilegio compartir. Adiós, Luismi, temprano volador hacia la nada, utópico regidor y creador de Abanicos de la Muerte, del Bandido Maragato, La Cruz Alzada, Ellos firmarán Mañana, La ciudad sin Nombre; siempre paloma a veces con muy exiguo palomar, caballero Jedi imperial de Star Wars, custodio del Grial de cine de Astorga, hombre bondadoso machadiamente bueno, al que pierden Begoña y Pablo, a los que hacemos llegar nuestro pésame en primer lugar, pero todos nosotros también. Sé feliz Luismi, porque a tu llegada te esperan sonrientes los ojos de Castorina saltando apresurados desde aquel mítico cartel, la saga completa de los Panero: Leopoldo, el padre, Juan, el hermano y los hijos: Juan Luis, Leopoldo María y Michi, a los que tanto tiempo y trabajo les dedicaste con el largometraje: Abanicos de la Muerte; una procesión en la que estaría también Luis Alonso Luengo. Luis Miguel, descansa, has ido a reunirte con los grandes directores de Cine a los que seguro que obsequias con una deliciosa mantecada y un río de chocolate. Con esta nostálgica despedida va mi deseo de glosar tu figura y tu Festival de Cine, porque contigo, emulando a Giuseppe Tornatore, se va nuestro emblemático Cinema Paradiso, en el que nos dices adiós, con la música de Ennio y Andrea Morricone.