José L. Santos Cela
Psicólogo Doctor

¿Cómo es la salud psicoemocional del alumnado universitario de León?

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En un tema tan complejo como es hablar, con cierta precisión, del estado de salud mental de las personas en general, el proyecto al que voy a referirme, planificado y ejecutado por el equipo que coordino, cuyo objetivo era «evaluar la salud mental del alumnado de la Universidad de León» en los distintos aspectos psico-socio-emocionales, he considerado necesario tomar como referencia de contraste otro estudio, respaldado por los Ministerios de Universidades (M.U.) y de Sanidad (M.S.), cuyos resultados se publicaron en julio de 2023.

Pues bien, en esa investigación (M.U./M.S.) se aportan datos de gran interés, a la vez que preocupantes; así, cito textualmente:

—Más del 50% del estudiantado ha percibido la necesidad de apoyo psicológico por problemas recientes de salud mental durante el pasado cuatrimestre.

—Más del 50% del estudiantado universitario ha consultado alguna vez con algún profesional sanitario por un problema de salud mental.

—La prevalencia de ansiedad moderada o grave es de, aproximadamente, uno/a de cada dos estudiantes.

Otro estudio reciente, ya citado por mí en un artículo que publiqué referido a la adolescencia, atribuido a Unicef y Universidad de Sevilla, en su último barómetro de opinión sobre la salud mental indicaba que el 40% del alumnado «cree haber tenido problemas de salud mental en el último año». Ítem más, relacionado con el tema que nos ocupa, se puede leer, «España vive una crisis de salud mental entre sus adolescentes: el 10% de los ingresos hospitalarios es por esta causa». En base a estos titulares y otros que podemos encontrar a lo largo y ancho de los distintos medios de comunicación, introduzco algunas reflexiones que me permitirán entrar en el fondo del titular de este artículo.

No hace mucho leía una entrevista que se hacía a Jeffrey A. Lieberman, psiquiatra, quien a la pregunta de «si hablamos hoy más abiertamente de las dolencias de nuestra mente» su respuesta es que «ahora todo el mundo está hablando de ello», pero, y aquí es donde intento remarcar su postura, a Lieberman le asalta una duda y dice: «No estoy tan seguro de que todo el mundo hable como se debe de salud mental». Esta frase encierra, desde mi punto de vista, el quid de la cuestión; manejamos la expresión «salud mental» con tanta ligereza que su contenido, para los profesionales de este ámbito de la salud (psiquiatras, neurólogos, psicólogos clínicos…), difiere del que entra dentro de la «normalidad»; me refiero a, ¿quién no ha estado, quién no está triste, ansioso, estresado, tiene un mal día… en distintos momentos de su vida, desde la infancia a la senectud, pasando por la adolescencia, juventud y madurez? En similar sentido, en una entrevista publicada en el Diario de León (18/04/25) al Dr. Antonio Serrano (Jefe del Servicio de Psiquiatría del Caule), cuyo contenido es muy clarificador, destacaba como titular «El sufrimiento no es una enfermedad mental». En su desarrollo indica «cómo las personas no pueden, por sistema, querer resolver situaciones como la tristeza, la ansiedad, el estrés,….por medio de psicofármacos «que sientan bien, pero son muy difíciles de retirar». Por ello, nos marca el camino… «las personas tienen que ser capaces de desarrollar el modo en el que afrontar el estrés.»; y concluyo esta cita con sus palabras «hay que centrar muy bien lo que es un problema de salud mental». Por ello, tomando como referente las palabras de prestigiosos profesionales de esta área de salud, creo y constato, que hemos pasado de un secretismo generalizado cuando se trataba de enfermedades mentales a una banalización del término.

Planteado el tema y hechas estas reflexiones, paso a justificar el titular de este artículo: Al inicio del año escolar 2023/2024, un equipo de profesionales de educación, presentaron desde la universidad, avalados por el profesor universitario y miembro del equipo de investigación, Dr. Enrique J. Díez Gutiérrez, un Proyecto de Investigación a la Consejería de Educación de Castilla y León y Rectorado de la ULE, cuya finalidad era «Conocer el grado de bienestar psicosocioemocional del alumnado universitario». Este proyecto, aprobado por la Junta de Castilla y León y la Universidad de León, se aplicó al alumnado de 1º y 3º en ocho centros universitarios (Facultades y Escuelas Técnicas) que abarcaban todas las ramas de conocimiento (artes y humanidades, ciencias, ciencias de la salud, ciencias sociales y jurídicas e ingeniería y arquitectura). La muestra respondió al criterio de grupos naturales, sin ninguna particularidad específica.

La metodología utilizada en esta investigación fue exigente en el control de todas las variables que podían influir en los resultados. A tal efecto, el instrumento aplicado, que integraba tres factores (grado de satisfacción y sentido positivo por la vida; estado emocional y realización personal; y desarrollo de las relaciones interpersonales»), reunía las garantías establecidas de validez y fiabilidad; el formato de la prueba no contenía datos personales, a excepción del año de nacimiento/sexo y académicos, centro/curso. El equipo investigador fue riguroso en los tiempos y periodos de aplicación, en los espacios físicos, en la explicación del instrumento…., y la corrección se hizo de forma automatizada, utilizando los correspondientes programas informáticos para el tratamiento de datos y obtención de las medidas que se precisaban.

Análisis y conclusiones: Explicado lo anterior, paso a exponer los resultados con los que obtenemos un perfil global del sentimiento de bienestar y del estado psico-socio-emocional del alumnado que integra los centros de la Universidad de León. Para facilitar, como artículo divulgativo, la comprensión de este estudio y poder responder al titular del mismo, se integrarán los distintos centros de la muestra en tres grandes bloques:

Bloque 1: Humanidades, Ciencias Sociales y Jurídicas.

Bloque 2: Ciencias de la Salud.

Bloque 3: Ciencias e Ingeniería y Arquitectura.

En cada bloque figurará:

—El alumnado que conformó la muestra 1º/3º (muestreo aleatorio)

—El grado alcanzado por cada colectivo (bloque) en «su sentimiento de satisfacción y estado psico-socio-emocional» en términos cualitativos, y,

— Comparativa de cada bloque universitario con la muestra global universitaria (ULE).

Así, tenemos:

Bloque 1: Humanidades, Ciencias Sociales y Jurídicas:

a) La muestra de este bloque, 156 alumnos/as (equilibrado)

b) Está en el intervalo medio-alto, no habiendo diferencia significativa entre las puntuaciones globales de alumnos (H) y alumnas (M).

c) Afín a la obtenida por el global de la Universidad.

Bloque 2: Ciencias de la Salud.

a) La muestra de este bloque, 206 alumnos/as (alumnas en mayor número).

b) Está en el intervalo medio-alto, siendo las puntuaciones globales de los alumnos (H) ligeramente superiores respecto a las obtenidas por las alumnas (M), si bien el bajo número de alumnos (H) respecto a alumnas (M) disminuye la fiabilidad de este aserto.

c) Afín.

Bloque 3: Ciencias e Ingeniería y Arquitectura.

a) La muestra de este bloque, 142, alumnos/as (alumnos en mayor número)

b) Está en el intervalo medio-alto, siendo las puntuaciones globales de los alumnos (H) ligeramente superiores respecto a las obtenidas por las alumnas (M), si bien, en este caso, el bajo número de alumnas (M) también compromete su fiabilidad.

c) Afín.

Como resumen de lo anterior, nuestra juventud universitaria, de acuerdo con el estudio efectuado en la muestra de centros de la Universidad de León (Campus de Vegazana-León capital), presenta un sentimiento de bienestar personal y un equilibrio psico-socio-emocional dentro de un perfil de positividad medio-alto, no apreciándose diferencias significativas en función de los bloques indicados por sus perfiles (Humanidades, CC. Sociales y Jurídicas/ CC. de la Salud/CC e Ing. y Arquit.), como tampoco atendiendo a los cursos que componían la muestra (1º/3º) o en función del género (H/M), lo que responde a la pregunta, ‘cómo es la salud psicosocioemocional del alumnano universitario de León, concluyendo, satisfactoriamente, que, realmente no hay motivos para una especial preocupación.

(Equipo de investigación: Dr. Díez Gutiérrez, Dra. Gómez Ferrero, Dr. Rodríguez Amaro, Dr. Santos Cela, y Gda. Univ. Merino López).