Estanislao De Luis Calabuig

Presidente Provincial De León De La Asociación Española Contra El Cáncer

Cáncer de piel: la maldición del astro rey

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Llega el verano, y las modas, la estética y el ocio, nos arrastran a buscar el sol, ese que baña directamente la mayor parte de nuestro cuerpo aprovechando temperaturas ambientales relativamente más agradables, o la reconfortarle tibieza después de los chapuzones en el agua, tan anhelados tras esos meses menos apetecibles de fríos en los que refugiamos nuestro cuerpo bajo varias prendas de abrigo.

La naturaleza es sabia, y nuestro planeta ha evolucionado hasta conseguir la vida, evitando la exposición directa a los rayos ultravioleta del sol, mediante la capa de ozono que protege de una gran parte de las radiaciones de mayor efecto dañino. Pero esa defensa no es total y los seres vivos pueden ser sensibles a las emisiones de longitud de onda corta de la luz solar que aun llegan hasta la Tierra. Aunque cualquier persona con antecedentes de exposición excesiva al sol puede desarrollar cáncer de piel, son especialmente las personas de tez blanca de difícil bronceado y de mayor propensión a las quemaduras solares, con cabello rubio o pelirrojo, y ojos claros, las que suelen ser más propensas a manifestar este tipo de tumores bajo el efecto de los rayos solares. Pero también puede ser peligrosa la exposición continuada de personas con fototipos de piel en principio más resistentes. El cáncer de piel se produce por un crecimiento anormal y descontrolado de las células cutáneas, que se han alterado debido a la acción de la radiación ultravioleta, por lo que suele manifestarse con mayor frecuencia en las zonas de piel expuestas al sol. El cáncer de piel es con mucho a nivel mundial el más común entre todos los tipos de cáncer, y el melanoma, aunque solo supone el 1% de los cánceres de piel, es el que causa la gran mayoría de las muertes por este tipo de tumores. En España, en 2024 se diagnosticaron más de 14.700 casos de tumores cutáneos no melanoma, con tasas de incidencia de 38 casos por 100.000 habitantes en hombres y 24 casos en mujeres. El de células basales, que es la capa más profunda de la epidermis, es el más frecuente con 80-90% de los casos, y suele aparecer en cara, orejas, cuero cabelludo, hombros y espalda. El carcinoma de células escamosas es el segundo más frecuente con un 20-25% de los tumores malignos cutáneos, y puede manifestarse en cualquier parte del cuerpo. Y el melanoma que es mucho menos frecuente, con algo más de 6.000 casos, pero, por el contrario, con un comportamiento más agresivo, que puede manifestarse con mayor probabilidad invadiendo tejidos sanos próximos, o diseminarse en metástasis por otras partes del cuerpo. En nuestra provincia, durante el mismo año, los tumores de piel no melanoma, sobre un total de 200 casos, se presentaron con una tasa de 45 diagnosticados por cada 100.000 habitantes, 55 en hombres y 35 en mujeres, mientras que el melanoma presenta una tasa de 15 nuevos casos y con escasas diferencias entre ambos sexos. Aunque existen numerosos factores que pueden favorecer el desarrollo de cáncer de piel, el factor de riesgo más común suele ser la exposición a las radiaciones ultravioleta, por eso serán más susceptibles las personas que trabajan muchas horas al aire libre, o pasan mucho tiempo de ocio bajo el sol, sin protección adecuada. Pero hay otros factores que pueden afectar y de los que hay pruebas de su influencia, como la edad superior a los 50 años, las enfermedades que causan inmunodepresión, las patologías inflamatorias crónicas, o los antecedentes familiares en este tipo de cáncer. Es oportuno señalar también que es especialmente importante considerar como factor de riesgo el precedente durante los primeros años de vida y, sobre todo, evitar las quemaduras en la piel durante la infancia y adolescencia. Algunas actitudes sociales ligadas a determinados comportamientos concretos, o a la moda en lo que a la vestimenta se refiere, podrían estar relacionados con la distribución de las localizaciones de estos tumores en relación con las áreas de piel expuestas al sol. Para prevenirlo es básico y evidente que la principal medida es evitar la exposición al sol durante tiempo prolongado y especialmente en las horas centrales del día; rehuir del abuso de otras fuentes artificiales de radiación UV como es el caso de las cabinas bronceadoras, que debería prohibirse a menores de 18 años; usar siempre protectores solares adecuados al fototipo de piel antes de exponerse al sol; para las personas más propensas, utilizar barreras comunes frente a la radiación solar, como camisa de manga larga, pantalón largo, sombrero y gafas; y observar y vigilar las manchas o lunares de la piel. Seguir la simple regla del

ABCDE puede ayudar a distinguir si puede tratarse de un melanoma: Asimetría de la mancha, cuando las dos mitades son diferentes; los Bordes son irregulares, desiguales, borrosos o dentados; el Color es variado y suelen ser los tonos rojizos, blanquecinos y azulados sobre lesiones de color negro, los más peligrosos; el Diámetro de la mancha si es superior a los 6 milímetros; y su Evolución, cuando cambia de tamaño o de forma. Pero, ante cualquier duda, si esa mancha no se cura, molesta o pica, ha crecido o ha cambiado, lo prudente es acudir al especialista dermatólogo, quien, con las pruebas necesarias determinará si se trata de un cáncer de piel, de cualquier otra enfermedad, o es un proceso no peligroso. En cualquier caso, un diagnóstico precoz puede mejorar el pronóstico del posible tumor. La piel es el órgano más grande y la frontera exterior de nuestro cuerpo, cuya misión principal es la de protegernos de las condiciones ambientales del entorno y de las infecciones. Así evitaremos caer en la maldición del astro rey.