Caos en San Andrés del Rabanedo por la soberbia de una minoría asfixiante
Este es el retrato a vuela pluma de las desgracias que ha traído el equipo de gobierno de la UPL en este año pasado a nuestro municipio.
San Andrés del Rabanedo atraviesa una crisis institucional sin precedentes. La gestión de la UPL ha deteriorado los servicios públicos, la presencia municipal y la confianza vecinal. De municipio con esperanza ha pasado a ser un ejemplo de abandono político. Gobernar exige vocación de servicio, diálogo y humildad. El equipo de gobierno de la UPL ha olvidado estas virtudes, impone decisiones sin consenso, ignora a la oposición y olvida que con solo 6 concejales de 21 no puede dirigir el municipio de espaldas a la realidad. No sabemos quién aconseja a este equipo de gobierno de la UPL pero desde luego o es el enemigo o es alguien con ansias de manipulación y un punto de sicopatía más que de gestión responsable. Ante esta parálisis que no admite más parches, Vox ya dio un paso al frente llamando a comenzar los diálogos con el resto de fuerzas políticas para instar a una moción de censura. No es una decisión tomada a la ligera, sino la respuesta obligada ante un desgobierno que está hundiendo al municipio de San Andrés. La gestión de la soberbia: «O conmigo o contra mí» La estrategia de UPL ha sido tan simple como irresponsable, incapacidad para gestionar y soberbia para culpar. Cuando algo falla, y este año pasado ha fallado todo, la culpa nunca es suya. La culpa es de la oposición, de los técnicos, la Junta de Castilla y León, de la herencia recibida o de la alineación de los astros. Pero la realidad es tozuda: la responsabilidad es de quien gobierna. Este equipo de gobierno se dedica sistemáticamente a no atender a quien no comulga con ellos. Nos traen ordenanzas fiscales vitales, como la tasa de basuras, siempre al límite, sin los informes preceptivos o con algún informe en contra, con lo que genera inseguridad. Y cuando el Pleno, en un ejercicio de responsabilidad, frena sus despropósitos, su única reacción es el victimismo la mentira y el ataque. La desaparición operativa de Protección Civil, un cuerpo de voluntarios, siempre dispuesto a ayudar en emergencias y actos comunitarios, representa mucho más que una mala decisión, esto es un símbolo del desprecio institucional hacia quienes colaboran desinteresadamente por el bien común. La misma suerte han corrido proyectos sociales como el Ropero Solidario o la Oficina Municipal de Información al Consumidor (Omic), que prestaban servicios esenciales a las familias con menos recursos y defendían los derechos de los consumidores. Su desaparición deja a muchos vecinos sin alternativas y refleja la pérdida total de sensibilidad social del actual gobierno. No menos grave es el desprecio mostrado hacia las juntas vecinales y las asociaciones, motores de participación ciudadana y memoria viva de los barrios. En lugar de fomentar el diálogo y la cooperación con ellas, el equipo de gobierno ha optado por el silencio y la desconexión. Las juntas vecinales y las asociaciones del municipio, desempeñan una importante labor que merece respeto y apoyo. El colapso administrativo es extraordinariamente alarmante. Por primera vez en décadas, San Andrés del Rabanedo carece, de liquidación y de cuenta general del año 2024, un incumplimiento que junto a la incapacidad o la desgana para presentar un presupuesto municipal, pone en evidencia la paralización técnica y política del Ayuntamiento. Esta situación no solo frena inversiones y proyectos, sino que demuestra una falta de transparencia intolerable en la gestión de los recursos públicos. Un 2025 para no olvidar: basuras, nóminas y servicios colapsados La situación del municipio es crítica y los vecinos lo sufren en su día a día. No hablamos de alta política, hablamos de lo esencial. El colapso de la basura: Hemos vivido un diciembre vergonzoso. Averías simultáneas en camiones que dejaron y siguen dejando las calles llenas de basura durante tiempo y tiempo, necesitando pedir ayuda a León capital para la recogida. A pesar de las advertencias de la oposición, La respuesta de UPL siguió siendo la falta de previsión y de mantenimiento. El agujero de Gersul: Llevamos tres años acumulando un agujero de dos millones de euros con Gersul porque UPL es incapaz de aprobar una ordenanza de residuos legal, consensuada y justa. Lo han intentado tres veces y han fracasado las tres, la primera por no tener en cuenta a las Pedanías, la segunda por no llevar el expediente completo y la tercera por tener un informe en contra y generar una inseguridad jurídica que la alcaldesa de la UPL no permitió ni quiso aclarar cuando se le pidió que los propios técnicos nos diesen luz sobre el asunto. Incapacidad de aprobar esta ordenanza no por bloqueo de la oposición, sino por su propia incompetencia para presentar un expediente con seguridad jurídica, como ya advertimos desde Vox exigiendo garantías para que entre otras cosas, no se efectúe la anulación judicial como la sufrida por el Ayuntamiento de León. Nóminas y parálisis: Retrasos en el pago de las nóminas de los trabajadores municipales en noviembre, diciembre y parálisis en el Ayuntamiento por una administración «gripada». Vecinos que llaman y no consiguen que alguien coja el teléfono, expedientes que se eternizan, todo ello provocado por un desinterés en la reorganización de los servicios. Inversiones bloqueadas: Tenemos dinero en las cuentas, sí, más de ventiseis millones de euros, pero inservibles. La falta de liquidación del presupuesto de 2024, tiene al Ayuntamiento atado de pies y manos. UPL ha sido tan incapaz de presentar un presupuesto, como de cerrar las cuentas a tiempo, poniendo en riesgo subvenciones y dejando al municipio «entre la espada y la pared» pudiendo llegar a perder la asignación del estado, de aproximadamente diez millones de euros. Responsabilidad frente al bloqueo Dicen que la oposición bloquea, pero la realidad es que la oposición fiscaliza. Lo que bloquea a San Andrés es un gobierno en minoría absoluta que se niega a acordar. No se puede gobernar con 6 concejales como si se tuviera mayoría absoluta. Esa aritmética exige humildad y acuerdos, dos palabras que no existen en el diccionario de la actual alcaldía. Desde Vox lo decimos claro, San Andrés no aguanta más. La política de «si queréis bien y si no también» se tiene que terminar. No podemos permitir que utilicen su soberbia para tapar su ineficacia mientras los servicios públicos se desmoronan. La soberbia política tiene consecuencias reales: división, desconfianza y pérdida de oportunidades para nuestro municipio. Solo con humildad, consenso y vocación de servicio podremos avanzar juntos hacia el municipio que merecemos todos.