Informe Pisa, suma y sigue
Una de las misiones imposibles del hombre señaladas por S. Freud, fundador de la ciencia del Inconsciente, era la educación, cuyo problema viene de lejos: «Los jóvenes de ahora aman el lujo, tienen pésimos modales y desdeñan la autoridad; muestran poco respeto por sus superiores y prefieren la conversación insulsa al ejercicio; los muchachos son ahora los tiranos y no los siervos de los hogares; ya no ser levantan cuando alguien entra en casa; no respetan a los padres, conversan entre sí cuando están en compañía de los mayores, devoran la comida y tiranizan a sus maestros». Este texto, que podría ser suscrito por cualquier padre o educador del mundo, lo vi escrito en un folio en el tablón de anuncios de un instituto de León; dicho texto lo recoge Platón, citando a Sócrates en La República.
Mas de dos mil años después estamos donde estamos, dando la razón a S.Freud en el sentido de que el hombre se debate entre el amor por la vida, por la creación, por la unidad y cooperación entre todos los seres humanos, y el instinto de muerte, que se pone de manifiesto bajo formas sutiles, como la envidia, el engaño, el soborno, la confusión, la megalomanía, y la más directa: matar al prójimo. A lo largo de la historia se han intentado establecer métodos y escuelas educativas, tendentes a la creación de personas ricas en valores éticos. La situación real es la que el lector está soportando en estos momentos a escala global. Personalmente no pierdo la esperanza, de que hombres y mujeres atrevidas, contando con el apoyo de la Ciencia, reconduzcan la situación. El psicoanálisis está ahí para venir en su ayuda, para conseguir los objetivos de crear una persona ética, capaz de sentir emociones, tanto por la felicidad del otro, como el sufrimiento del otro, pero sería necesario, dotar a todos los colegios, e institutos, de la figura del psicoanalista infanto-juvenil; y en cuanto a los docentes de esa futura escuela sería desde todo punto deseable que la persona que ejerciera dicha función y antes de desempeñar su papel como docente haber pasado, al menos un año por una psicoterapia psicoanalítica como parte de las exigencias para ejercer de profesor o profesora, junto a las que exija su formación académica. Les relato una anécdota que me ocurrió poco antes de mi jubilación, en una clase de 4º de ESO, con un grupo de unos diez alumnos: un chico, al cual sus compañeros apodaban «pelopincho», llevaba varios días en mis clases muy impertinente, hasta que un día me hartó, y le expulsé de clase; se levantó de la silla lentamente, y al llegar a la puerta me miró fijamente y me dijo: «Te vas a enterar de quien soy yo, te voy a pegar dos tiros, uno de ellos en la picha (falo)». Análisis del caso (siguiendo a Melanie Klein): La escuela representa para el inconsciente a la madre, el aula, representa el interior del cuerpo de la madre, donde todos y cada una de nosotros nos hemos sentido mas seguros y en las mejores condiciones que una persona desea, el chico al ser expulsado le surgió una frustración que no fue capaz de tolerar, y el consiguiente deseo de matar y castrar a la persona que le había ocasionado dicha frustración, representada en la figura del profesor, como símbolo del padre, (la ley, y la autoridad). En nuestras clases, y para los chicos y chicas de la clase tanto los maestros, como las maestras, representan figuras paternas, y maternas, ambas en la clase, representan la autoridad para los que allí están. El doctor Freud escribió que la educación consistía en encontrar el justo equilibrio entre Caribdis y Escila (pequeñas islas al sur de Italia por entre las cuales debían pasar los barcos para no chocar), en otras palabras entre la prohibición y el dejar hacer. Melanie Klein, a instancia de su analista K. Abraham, discípulo de Freud, inició de forma genial la exploración de la mente infantil, siendo la primera en abogar por una educación con rasgos analíticos. Este deseo infantil de matar y castrar al padre, puesto de manifiesto en la transferencia hacia mi persona, como figura paterna, como su profesor, lo replicará «pelopincho» durante toda su vida con mayor o menor intensidad, cuando una persona investida de autoridad, le provoque cualquier frustración, sea, el Rey como padre de la Patria, el presidente del Gobierno, sea cual sea, o cualquier persona que represente a una figura paterna. Esa es la esencia del Complejo de Edipo. El artículo 13 de la Constitución Española de 1812, decía: «El objeto del gobierno es la felicidad de la Nación, puesto que el fin de toda sociedad política no es otro que el bienestar de los individuos que la componen». En estos momentos de la historia, conocemos un cuerpo teórico, y una técnica derivada de dicho cuerpo teórico, para hacer efectivo aquel mandato de los constituyentes de 1812, por lo que hago un llamamiento a las autoridades académicas para que incluyan como medida profiláctica la figura del psicoanalista infanto-juvenil, bien formado, habiendo hecho su propio análisis personal en alguna asociación psicoanalítica solvente, Asociación Psicoanalitica de Madrid, becando si fuera preciso a los profesionales del ramo para su propio análisis, evitando de ese modo la charlatanería, la impostura, la confusión y la intoxicación científica, dando paso a la Ciencia y a la bonhomía de los hombres de Ciencia.