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MANUEL ALCÁNTARA
León

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TODAS LAS EMOCIONES son auténticas, pero las hay baratas y caras. Quien llora viendo un serial televisivo venezolano, experimenta la misma alteración de ánimo que quien lee a Shakespeare. Lo que sucede es que «el corazón late más gozosamente acosando a un león que persiguiendo a una liebre». Hace unos días hemos visto llorar a los partidarios del Deportivo de La Coruña porque su equipo había sido eliminado por el Oporto. Gran consternación. Estaban desolados. Y no por la repentina muerte de un ser querido, sino porque a su equipo le habían marcado un tanto de penalti. Lo mismo le ha sucedido a los hinchas de un desinflado Real Madrid, al que vapuleó a domicilio otro Real, el Mallorca, comandado por un diablo negro llamado Eto'o, que para mayor inri, está pagado por la Casa Blanca. Habló San Pablo del «don de lágrimas». No todo el mundo está capacitado para expresar hidráulicamente su tristeza. No me acuerdo ahora si fue Schopenhauer o fue otro que tampoco era tonto el que dijo que los animales no lloran nunca, las mujeres lloran siempre y los hombres lloran algunas veces. Es muy difícil llorar bien: exige dedicación exclusiva. Si al mismo tiempo que se llora se habla o se hacen gestos, la cosa pierde mucho. Un buen llanto debe ser silencioso, pero sobre todo debe ser por algo. Las madres terribles españolas suelen decirle a sus hijos caprichosos que cogen una perra eso de ¿a que te pego para que llores con motivo? Debemos reconocer que en esto del llanto los argentinos se están llevando la palma. La llorera motivada por la situación de Maradona puede anegar La Pampa. El llamado «barrilote cósmico» ha estado a punto de morir por culpa de la droga. Ahora se habla de que va a ingresar en un centro de adictos y de que su familia, que nada sería sin él, podría incapacitarle. Una pena. El «ravioli», que es el nombre que allí se da a las papelinas de cocaína, puede acabar con el genio. Unas veces es por Gardel, otras por Evita Perón y otras por Diego Armando Maradona: el caso es llorar. La vida es un tango.

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