SOMOS LEGIÓN
El oscurantismo que nos oscurece
¿QUIEREN ustedes contemplar el espectáculo de cómo se les electrizan los cabellos a miles de sevillanos? Fácil. Sólo hay que esperar a la próxima primavera, justito el día en el que Endesa dé a conocer sus beneficios. Claro que, al paso que vamos, es posible que se nos electricen también a los leoneses. De momento toquemos madera porque, si hay algo irreparable y catastrófico, es comprobar cómo se arruina la matanza en el arcón; ya hay experiencia suficiente por estas latitudes. Vamos a ver: Hace calor. Hace mucho calor, de acuerdo. La demanda energética se dispara. ¿Hay algo nuevo? ¿Acaso estas contingencias no son previsibles en un país que se las da de desarrollado? ¿A qué diablos se refieren cuando hablan de liberalización del sector energético? Lo que aquí pervive, lo único que está perfectamente liberalizado, es el monopolio de la usura, la flagrante violación de la exigencia del cumplimiento, en tiempo y forma, de un servicio público esencial. ¿Cómo es posible que un gobierno con la acepción de socialista no actúe con la máxima celeridad para poner coto a la hiriente impunidad de quienes controlan a su antojo este suculento mercado de la electricidad? ¿Ustedes han visto a alguien con mando en plaza que haya dicho, con la claridad necesaria, que se van a poner los medios para controlar e impedir estos abusos? E s paradójico que el sector energético, el de la luz de cada día, continúe siendo uno de los más opacos. Por sus hilos circula una capacidad de encogimiento de hombros y de manipulación de muchos kilovatios. ¿Alguien sabe quién manda ahí? Quizá hay quien pueda ver cierta dosis de demagogia en estas críticas pero, al final, es el único recurso que le queda al ciudadano que asiste con estupor a la repetición de unos problemas que denotan que nuestra capacidad de previsión está bajo mínimos. Al final, el oscurantismo del sector oscurece las viviendas, los comercios, los restaurantes y los hospitales. Habrá que hincar el diente a ese enrevesado mundo. Algo inaplazable cuando, además, la demanda energética -dejando al margen estas puntas insólitas- sigue creciendo sin cesar y se han disparado todas las alertas.