TRIBUNA

Feminismo y socialismo acaban igual, pero no son lo mismo

Publicado por
MARÍA CRISTINA GÓMEZ MARTÍNEZ CONCEJALA DEL PARTIDO POPULAR AYUNTAMIENTO DE LEÓN
León

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DESPROPÓSITO tras despropósito, el Gobierno de ZP nos desayuna con un posado cuajado de glamour de las ministras en la revista Vogue , como ejercicio y muestra de talante y paridad. Lo que se desconoce en los momentos en que nos encontramos es qué desean demostrar con el reportaje fotográfico que se contiene entre las fotos de dicha publicación. Una de las susodichas retratadas afirmaba tajante y contundente que de esta forma se demuestra el progresismo que encarna el Gobierno de ZP, un progresismo que viene representado por la versatilidad en el vestir y en la apariencia física. ¿Esas son las mujeres de hoy en día? ¿Las progresistas? No. Esas son las mujeres que satirizan el feminismo con sus actos y demonizan el avance de la mujer en nuestros tiempos y en nuestra sociedad. A los hombres se les presupone todo en estos días: la inteligencia, la madurez, la capacidad física e intelectual... A las mujeres en la actualidad se nos reconoce como innata la capacidad de pasar modelos, de figurar... y se cuestiona nuestra valía cuando ocupan puestos de mayor o menor responsabilidad. No ayudan demasiado a las mujeres estas ocho ministras que se prestan a hacer un reportaje donde lo único que demuestran es lo bien que les sientan unos trajes y unos diseños que difícilmente podrían permitirse la mayoría de las mujeres españolas, que se conforman con la moda de precios populares, que no son portada en ninguna revista y que si llegan a serlo algún día desgraciadamente se deba a un caso de malos tratos. ¿Estas son las mujeres que nos gobiernan? ¿Y qué es lo que realmente tienen en la cabeza? Eso es lo que deberían mostrarnos y demostrarnos en las revistas; eso es lo que nos preocupa a las ciudadanas españolas, y no si son más o menos fotogénicas o lucen mejor o peor un modelo de altísima costura. Lo que beneficiaría a la paridad y a la lucha contra la discriminación de género sería que las mujeres fueran medidas por el mismo rasero que los hombres, que fueran valoradas por los mismos parámetros. A un grupo de hombres nunca se les fotografiará en esas mismas circunstancias, porque lo que la sociedad valora en un hombre no es físico ni puede ser retratado en una revista de moda; es su inteligencia, su esfuerzo, sus capacidades intelectivas, volitivas, organizativas, su afán de superación, sus dotes para determinados puestos de trabajo. Al hombre no se le objetiviza ni trivializa como a la mujer, respecto de la que sólo se tienen en cuenta sus cualidades externas, físicas, olvidando que lo más importante es lo que tiene en su cabeza, es decir, lo que se debe valorar y tener en cuenta de una mujer es exactamente lo mismo que se considera y se aprecia en un hombre. Eso es lo que deberían demostrar estas ocho mujeres, y no jugar a ser modelos por un día, algo que no aporta nada y que deja mucho que desear en cuanto a su condición de dirigentes de España. La política, en todos sus niveles, y sobre todo en el nacional por la magnitud y relevancia de las materias y asuntos que comprende es algo muy serio y muy importante como para que se frivolice con fotos y modelitos. Si éste es el feminismo que propugnan estas señoras, flaco favor nos hacen a las mujeres que cada día pretendemos competir en un mundo hecho a la imagen y medida de los hombres. Son especímenes como estos los que ensucian el nombre del feminismo y que hacen que mujeres que trabajamos día a día por la igualdad real y efectiva con el hombre odiemos ser tildadas de feministas. ¿Paritarias? Cuando veamos en la revista Vogue un reportaje de moda protagonizado por los hombres de ZP, lo serán. Los hombres y mujeres de nuestro siglo no se definen por la ropa que visten sino por los logros que consiguen; es frívolo y superficial el hecho de que unas mujeres que ostenten cargos de semejante reponsabilidad se presten a pasar modelitos. ¡Cómo si no tuvieran cosas más importantes en qué pensar y a las que dedicar su tiempo como para dilapidarlo disfrazándose! Menos mal que son feministas, progresistas y del partido socialista... De lo contrario, hubieran sido crucificadas incluso antes de que la revista estuviera en los quioscos. Vaya talante... Todo ello sin perjuicio de la incoherencia que viene demostrando el gobierno de ZP en estos primeros seis meses de legislatura, y que se puede observar en este mismo reportaje de la revista Vogue : ¿Una ministra de Medio Ambiente protectora de los animales enfundada en pieles? ¿Unas ministras de un Gobierno austero posando con lujo, ornamento y boato? ¿Unas feministas permitiendo que se las valore sólo por su apariencia? ¿El palacio de La Moncloa, lugar de encuentro de mandatarios, lugar de grandes acontecimientos y decisiones, la residencia del jefe de Gobierno, como nueva pasarela de la moda española? Un respeto al pueblo español, oigan. Es realmente lamentable y ciertamente vergonzoso que estas señoras, en resumidas cuentas, estén en boca de todos por un posado en una revista y no por sus logros, sus capacidades y sus cualidades como políticas o trabajadoras. Como mujer, que no como política de un partido distinto al suyo, me siento ultrajada y, de aguna manera, también rebajada en mi condición. Con mujeres como éstas, no necesitamos hombres que nos digan que sólo valemos para dedicarnos a las labores propias de nuestro sexo, ustedes ya saben. ¡Viva el feminismo galopante de las ministras de ZP y su talante!

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