Publicado por
MANUEL BARRERO
León

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ADORNADA por su inseparable sonrisa, la alcaldesa de Villablino, Ana Luisa Durán Fraguas, compareció ante los medios informativos para explicarnos que después de muchos esfuerzos y gran derroche de talento, había alumbrado un nuevo marco de colaboración y entendimiento entre MSP y el Consistorio Lacianiego. Eso sí, la puesta en escena había sido minuciosamente preparada por el equipo logístico del empresario minero, Victorino Alonso. La víspera de tan singular comparecencia, a las redacciones de los diferentes medios llegó una convocatoria con membrete de la empresa minera. En ella se anunciaba -más o menos- que un importante acontecimiento y en presencia de relevantes personalidades públicas, tendría lugar en el Ayuntamiento de Villablino. Y efectivamente así fue. Un sonriente y pletórico Ángel Villalba, acompañado por Miguel Martínez, flanqueaban a la alcaldesa y al empresario. Dos orgánicos notarios, con excelentes amistades y amplias conexiones en el mundo empresarial. Sin embargo, ni la menor presencia de los miembros corporativos de la oposición. Incluso siendo como es mayoritaria en la Corporación. ¡Vaya poderío! ¡Cuánta soberbia! ¡Qué arrogancia! Esto huele a tic del pasado. Pues bien, en este acto, la señora alcaldesa y sus correligionarios han hecho gala de una cierta indecencia política. Han de saber que el Ayuntamiento de Villablino no es un bien privativo del PSOE ni de la MSP. Consiguientemente, su utilización para fines partidistas y empresariales es intolerable. Porque a la postre, el sarao organizado por Victorino Alonso y sus acompañantes, con pincho incluido, no es más que una perversa utilización de la representación de todo un pueblo, en beneficio propio. ¿Qué pintaban Villalba y Martínez en este acto? ¿Por qué no fue invitada la oposición? ¿Por qué el contenido de este «convenio de colaboración» entre el Ayuntamiento y MSP, no fue elaborado con luz y taquígrafos por una comisión compuesta por todos los grupos políticos del Consistorio? A esas y a otras muchas preguntas tiene que contestar la señora alcaldesa, si puede y le dejan, naturalmente. Pues después del triste espectáculo ofrecido, si algo ha quedado meridianamente claro, es su sometimiento al partido y a la MSP. Los lacianiegos tienen razones objetivas para indignarse por este secuestro de la democracia. Desde la transición democrática, nadie en Laciana se había atrevido a ir tan lejos. Para acallar la riada de críticas surgidas como consecuencia de este increíble entreguismo, la señora alcaldesa comparece de nuevo en un medio informativo y viene a decirnos que no hemos entendido nada. Que lo firmado por ella y por el empresario, es algo así como un catalogo de intenciones. Pero que de llevarse a la práctica, Laciana experimentaría una mejoría sustancial. Se expresa poco más o menos en los mismos términos que Villalba, cuando puso en manos de Victorino Alonso la MSP. Y hoy, de nuevo, ese mismo Ángel Villalba vuelve a Villablino para echarle otra mano a su amigo Victorino. Ni que decir tiene, que sigue siendo la misma mano inocente, limpia, desinteresada. La que jamás aceptaría ninguna ayuda, ni personal ni para el partido. Sólo lo que todos ustedes saben. Un regalo para el presidente del Gobierno. Un edificio para que pueda realizar uno de sus sueños, el Museo de la Energía. Un regalo que ha embriagado de júbilo al regidor de Ponferrada, que a punto estuvo de arrancarse por bulerías. No es de extrañar. Un regalo de esta naturaleza no lo recibe una ciudad todos los días. La mayoría incluso no lo reciben jamás. Y mientras todo esto ocurría en la capital del Bierzo, en Laciana brotaba la indignación. Ana Luisa Durán Fraguas, daba luz verde para que Victorino Alonso siga troceando y contaminando este Valle. Eso sí, el magnate del carbón -de aquí y de allá- con tono amable, humilde y casi cariñoso, nos expresa su satisfacción porque por fin va a imperar el entendimiento y no la confrontación. Esto es ya el colmo del cinismo y de la desfachatez. En MSP se despide, se humilla, se amenaza, se castiga a todo aquel que no cumpla al pie de la letra las directrices del dueño. Jamás hubo menos libertad individual y colectiva en esta empresa. Jamás hubo más atropellos de los derechos de los trabajadores. Jamás hubo tanta arrogancia. Lo saben todos los lacianiegos. Todos menos la alcaldesa y sus compañeros Villalba y Martínez. Dos insignes representantes de esa izquierda caviar, desideologizada, pragmática, que no tiene problemas para pagar dos o tres hipotecas al mes, que se viste en las mejore boutiques y que sin embargo, habla en nombre de la clase obrera. Pero que se siente muy cómoda presentando públicamente convenios de colaboración y de entendimiento con empresarios de dudosa trayectoria empresarial. Así son los socialistas de León y Laciana. Pues de esa mercancía no queremos, gracias.

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