AL DÍA
¿Dónde está la frontera?
HACE poco más de sesenta años, el 22 de julio de 1946, una terrible explosión sacudía Jerusalén. Siete cántaros de leche conteniendo 350 kilos de TNT y gelinita habían sido detonados en los sótanos del Hotel Rey David. El resultado fueron noventa y un muertos, entre árabes, británicos y judíos, y seis supervivientes gravemente heridos. El Irgun Zwei Leumi , es decir, «La organización Militar Nacional» liderado por Menachem Begin fue el grupo clandestino judío que llevó a cabo la masacre. El objetivo era reivindicar el cumplimiento de los compromisos, iniciados con la declaración de Balfour de 1917, que reconocían al pueblo judío el derecho de retorno y creación de un estado en los territorios históricos. Esta declaración tuvo lugar tras la ocupación por parte de los británicos durante la Primera Guerra Mundial de la antigua Palestina que abarcaba Jordania, la franja de Gaza, Cisjordania e Israel y que, desde el siglo XV, había estado en manos del Imperio Otomano. Vivían allí, entonces, unas 750.000 personas, de las cuales, sólo el 11% eran judías. En la década de los años veinte, entraron en Palestina unos 100.000 judíos creando mucho malestar entre la mayoritaria población árabe. Y ello porque los judíos adquirieron muchas tierras a terratenientes absentistas, haciendo caso omiso a que, según la ley otomana, los campesinos árabes no poseían el suelo pero sí los árboles, su medio de vida. Liderados por el Gran Mufti de Jerusalén, los árabes se levantaron en lo que se llamó la Gran Revuelta de 1936 y 1939, mientras, grupos judíos como Irgun o Stern Gang llevaban a cabo sus propias campañas violentas. Tras el atentado del Hotel Rey David, los británicos decidieron retirarse de Palestina iniciando el proceso de partición que culminaría con la proclamación del estado de Israel en 1948. Treinta años más tarde, Begin se convertiría en primer ministro de Israel. Aclamado como héroe por los judíos, nunca dejó de ser considerado el asesino del Hotel Rey David por árabes y británicos. Hoy, Hezbolá es considerado un grupo terrorista por los judíos y, sin embargo, para los chíitas que lo apoyan representan la justa resistencia a la ocupación de Israel. ¿Dónde está la frontera entre el terrorismo y el heroísmo patriótico?