CRÓNICAS BERCIANAS
Si no das, te dan
HAY OCASIONES en las que si no das, te dan. Eso pasa mucho en política, que es algo así como el boxeo, pero en donde los golpes bajos no se retrasmiten en directo, por aquello de lo «políticamente correcto». El otro día le dieron bien al jefe de la oposición municipal de Ponferrada. Al socialista Ricardo González Saavedra le pasó eso. No quiso zurrarle al alcalde, y Riesco, -que de manco no tiene nada y además le tiene ganas-, le arreó a diestra y siniestra. En Ponferrada, en el Bierzo y me imagino que también en Mieres (como dice el anuncio), existen dos sectores con los que los políticos se tientan la ropa, se muerden la lengua, tragan saliva y prefieren estar calladitos cuando la crítica se la sirven en bandeja para atizar al contrincante. Esos sectores (hay más), son la Iglesia y el fútbol. ¡Ojo!, éste, cuando el viento sopla a favor. Ambos sectores tienen detrás un respaldo social y espiritual muy importante y, claro, si entras en ellos como un elefante en una cacharrería, es fácil que te saquen de allí y te ingresen en un zoo. Ahora en Ponferrada, el viento social sopla a favor de la Deportiva y claro, hace unos días, el alcalde se fotografiaba con el presidente del club de fútbol y tenía el detalle de recalificarle más de 90.000 metros cuadrados de terreno entre Bárcena y San Andrés de Montejos, para crear allí la ciudad deportiva. Y de paso, para inyectar dinerito líquido en las arcas del equipo, permitiéndole gestionar a los directivos de la Ponferradina la construcción de 202 viviendas. Decía que le zurraron al aspirante a alcalde de Ponferrada por el PSOE, y fue precisamente con este tema. Saavedra y el PSOE, que se han caracterizado en los últimos años por los furibundos ataques a la política urbanística del PP, -llamándoles especuladores inmobiliarios, acusándoles de dar información privilegiada a constructores y otras lindezas, como la comparación con la corruptela marbellí-, no abrieron la boca con la recalificación de las 202 viviendas para la Deportiva. Y eso pasó en el pleno de hace unos días, en el que precisamente se aprobaba la revisión del plan de urbanismo. El alcalde, como el camaleón que se camufla y espera paciente a desplegar la lengua para dar caza a su presa, esperó hasta el último segundo del pleno. Justo para meterle el aguijón, cargado de veneno dialéctico, a un Saavedra que sabía que no tenía oportunidad de defenderse y pedir la palabra. Si tanto le molesta la recalificación de terrenos para viviendas en la zona de la montaña de carbón que sacó de Ponferrada Ismael Álvarez, ¿cómo es posible que el PSOE no diga ni esta boca es mía con las viviendas de la Ponferradina?. O estamos en misa o en el campanario, le vino a decir el alcalde de Ponferrada a su opositor. Y claro, ante eso, ¿quien dice nada?. De momento, a nadie se le ocurre lanzar piedras a la Deportiva criticando la operación urbanística que acaba de recibir. Entre otras cosas, porque igual salía apedreado de la ciudad. Tranquilos: es un decir, porque el berciano es apacible y hospitalario. La política es también reflejo de la sociedad que todos creamos, y en esas estamos. Saavedra, seguro que aprendió la lección. Si no das, te dan, y el primero, da dos veces.