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GONZALO OCAMPO
León

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ERAN las 6:30 horas del sábado 28 de julio cuando en el entorno inmediato de una discoteca de Huesca un joven de 22 años de edad conducía un automóvil a velocidad de 150 kms/hora. Su carrera terminó arrollando y dejando sin vida a dos personas e hiriendo a otras más. Severamente afectado por el alcohol, su conciencia era apta sólo para el daño. No parece sino que la vida humana se desarrollase bajo la amenaza de tantos modos de agresión: guerras, actos de terrorismo, crímenes, homicidios, violaciones, maltratos, asaltos, pillajes, robos, secuestros. En el transcurso de cada día esperan su turno las graves imprudencias, las temeridades y las malas conciencias, para herir o matar. Y es en este mismo ámbito en donde el vehículo de motor ha encontrado lugar para transformarse de ingenio para la civilizada progresión social en instrumento para la destrucción, hasta el extremo de conformarse en uno de los medios más incardinados en toda forma de muerte violenta y de lesiones traumáticas. Dicho esto, ceñidos al marco del tráfico, parece pertinente el siguiente interrogante: ¿será posible evitar acciones con tal capacidad de daño como la que comentamos, teniendo en cuenta que en nuestro país, como en tantos, existe un cuerpo legal cuyo único y último fin es el de ordenar la circulación de vehículos para la común seguridad de los usuarios? Y es entonces cuando se hace razonable añadir que en el tráfico, como en tantas otras actividades, el buen funcionamiento de las normas guarda directa relación con la bondad y suficiencia de los medios destinados a la vigilancia de su cumplimiento. El segundo interrogante es pura obviedad: ¿se vigila el tráfico con la intensidad suficiente, con número apto de agentes, en el día, en la noche, en toda circunstancia y en todo lugar que lo demande? Tal vez ocurre que resulte necesario multiplicar por diez el número de agentes para su efectiva presencia en calles y carreteras. Ha de ser costoso pero ¿a cuánto ascenderá el valor de cada vida perdida o lastimada? ¿Cabrá limitar determinadas modalidades de gastos públicos en beneficio de un tráfico mejor que clama por la eficacia real en el uso de los mecanismos de la prevención?

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