AQUÍ Y AHORA
Luces rojas
EN SUS «catilinarias», el viejo Cicerón preguntaba al conspirador romano hasta cuando iba a abusar de la paciencia de los ciudadanos. Aquí no hay conjurados para nada pero sí un gobierno empeñado en insultar a la inteligencia con su cantinela repetida de que la economía está en una fase de suave desaceleración que se corregirá en los próximos meses por intercesión del Espíritu Santo. Las ventas de coches se van a la porra, la inflación a las nubes, las afiliaciones a la Seguridad Social registran su peor resultado en años, las quiebras de constructoras e inmobiliarias se disparan... ¿Qué necesita el gobierno para sacar las luces rojas y poner en marcha un plan de emergencia? Aquí el PSOE se ha creído su propia propaganda, la que dibuja un país idílico en el mejor de los mundos posibles. Quienes niegan eso se convierten en antipatriotas, catastrofistas etc. Esto es un disparate y lo peor es que quien no asume la realidad está condenado a no transformarla y, en el caso de una crisis económica, a no superarla. Si aquí no hay una coyuntura grave por qué molestarse en hacer nada. Dejemos al mercado que se ajuste y ya está. En este escenario, Pedro Solbes está tranquilo pero qué significa eso. Uno no espera que al responsable del área económica del Gobierno le entre un ataque de nervios pero sí que realice un análisis serio y riguroso de la situación y proponga medidas sensatas para afrontarla. De momento hay que conceder al gobierno tiempo hasta que se forme y plantea su estrategia para combatir la crisis. ¡Faltaría más! Ahora bien, el tiempo vuela y si no se actúa con rapidez la bofetada económica será de campeonato.