TRIBUNA

Promonumenta, Diario de León, Universidad y Junta

GONZALO F. GONZALEZ-CAYÓNMIEMBRO FUNDADOR DE PROMONUMENTAPromonumenta había conseguido su objetivo. La recuperación de esta espléndida Cruz Procesional del siglo XVI. Hay que agradecerlo a Emilio Gancedo, del Diario de León, por respues

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León

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QUIZÁS EL TÍTULO de este artículo no sea todo lo atractivo que debería de ser, para atraer su lectura por parte de los asiduos de este centenario periódico, como es el Diario de León.

Pero la verdad es que no se puede resumir de mejor manera la combinación que se ha producido entre estas cuatro instituciones para conseguir lo que a mi modo de entender parecía dificilísimo de alcanzar inicialmente.

Lo cierto es que las instituciones están formadas por personas y de la respuesta de estas, aquellas, las Instituciones, siguen su trayectoria positiva o negativa. En este caso absolutamente positiva.

La conjugación de los intereses propios de cada una de ellas, lo ha sido en la línea exacta que les esta definida: Promonumenta: concienciación sobre nuestro patrimonio leonés. Diario de León: información. Universidad: investigación y asesoramiento. Junta de Castilla y León: ejecución.

Ya a estas alturas del artículo ustedes se preguntarán de que va el tema. Pero sin más dilación, ante la intranquilidad del lector por conocer el tema que nos ocupa, pasaré a detallarlo.

El día 9 del mes de diciembre pasado, instado por mi ya casi obsesivo seguimiento de todo lo concerniente al patrimonio leonés, detecté, en una casa de subastas de Madrid denominada Fernando Durán, que en la siguiente subasta, el 19 de Diciembre, se ponía en venta una valiosa cruz procesional, de plata repujada, del taller del orfebre leonés Juan de Ferreras, del siglo XVI, de gran calidad técnica y artística.

Los nervios me afloraron. ¡Se iba a subastar un bien leonés, de ignorada procedencia y nadie en León se había hecho eco de ello!

Cabía la posibilidad que parte de nuestro patrimonio quedara fuera de León, incluso de España. Contacte inmediatamente con mis compañeros de Promonumenta, por medio de email con Víctor Ferrero y personalmente con nuestro presidente Marcelino Fernández. La maquinaria había sido puesta en marcha. El primer paso estaba dado.

Paralelamente y sabiendo del buen hacer, en todo lo concerniente al patrimonio y la historia leonesa, del periodista del Diario de León, Emilio Gancedo, lo puse en su conocimiento.

Mi sorpresa fue que al día siguiente apareció un amplio artículo, casi a página entera, sobre esta subasta, informando a todos los leoneses sobre la misma. El artículo contenía un exhaustivo detalle, tanto de los datos que yo le había facilitado, como de la investigación y la información que él había recogido en alguno de los estamentos implicados, siguiendo sus principios de buen periodista y buen leonés. El segundo paso estaba dado.

Pero en este punto, a Promonumenta aún nos quedaba mucho trabajo por hacer. Y todo él contra-reloj, pues estábamos a cuatro días de la subasta.

En primer lugar, se me ocurrió revisar las publicaciones y artículos donde se relacionaba el patrimonio leonés expoliado en los últimos cuarenta años, para poder comprobar cuantas cruces procesionales habían sido robadas en nuestros pueblos, por si pudiéramos identificarla. Una noche entera revisando libros, artículos y papeles para detectar el robo de tres cruces procesionales, dos en Lois y una en Laguna Dalga.

Al día siguiente, puestos en contacto con personas de estos pueblos pudimos concretar que no era ninguna de ellas, pues dos ya habían aparecido y la que faltaba era de madera con el Cristo de marfil.

Sólo nos quedaba involucrar a la Universidad de León, al departamento correspondiente, donde la catedrática María Victoria Herráez, auténtica experta en platería y orfebrería leonesa, no en vano había realizado su tesis doctoral sobre esta materia, que al haber leído ya el artículo del Diario de León, estaba investigando sobre el origen de la Cruz. Incluso ya la tenía catalogada y comparada con dos cruces de similar factura y del mismo orfebre, de los pueblos de Villabalter y Montejos del Camino. Podríamos decir que ya la teníamos ubicada. El tercer paso estaba dado.

Por otro lado y en el mismo espacio de tiempo, Marcelino, nuestro presidente se encargó de contactar con los responsables de Patrimonio de la Junta de Castilla y León y fue a toparse con un hombre, Jesús Álvarez Courel, recién llegado a su nuevo cargo de jefe de Cultura, en la Delegación de León. Todo estaba a nuestro favor, pues Jesús tiene una larga trayectoria profesional respecto a nuestro patrimonio, que ha desarrollado al frente del Museo de Ponferrada. Por otro lado su identificación con los fines de Promonumenta fue plena y nuestro presidente le pidió decididamente que la Junta adquiriese la cruz procesional en la subasta y viniese a parar a algún museo de León. El guante estaba lanzado. Y como las sorpresas se han sucedido una tras otra, pues Jesús aceptó el reto, comprometiéndose a llegar hasta el final y el final, como desgraciadamente todos los leoneses sabemos, está siempre en Valladolid. Consiguió convencer a la Dirección General de Patrimonio de la Junta, para que se personase en la subasta, a través del Ministerio de Cultura, que es el que tiene la competencia sobre retractos y pujase hasta un tope económico preestablecido. El cuarto paso y último estaba dado.

Sólo nos quedaba esperar veinticuatro horas, hasta la tarde del día 19 de diciembre que se celebraba la subasta. Y la gran noticia saltó «la cruz procesional había sido adquirida en la subasta y volvería a León».

Promonumenta había conseguido su objetivo. La recuperación de esta espléndida cruz procesional del siglo XVI, de uno de nuestros mas insignes plateros, que volverá a León y todos los leoneses y visitantes la podremos admirar en alguno de nuestros museos.

Pero reiterándome hasta la saciedad, esto no hubiera sido posible sin el apoyo de todas las personas que han intervenido en este rapidísimo proceso, que se desarrolló en diez días y a los que Promonumenta y yo personalmente quiero dar el más fuerte abrazo, por su colaboración desinteresada.

A Emilio Gancedo, del Diario de León, por respuesta inmediata y por su sensibilidad en el tratamiento de la noticia. A María Victoria Herráez, de la Universidad, por su predisposición y disciplina académica en la valoración del tema.

A Jesús A. Courel por la auténtica lección de saber hacer frente a situaciones complicadas. Por hacer fácil, lo considerado casi imposible.

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Y a Marcelino, mi presidente de Promonumenta, por su labor siempre callada, pero siempre efectiva.