¿Y el plan contra plagas agrícolas?
Tribuna | Felipe Lastres
L a consejera de agricultura, Silvia Clemente, todavía no ha aplicado el Plan Director de Lucha contra Plagas Agrícolas en Castilla y León, pese a que este permitiría la actuación decidida contra la plaga que está asolando miles de hectáreas de frutales en toda la provincia de León: el fuego bacteriano. El plan contiene procedimientos específicos para prevenir y combatir las plagas más importantes que se pueden producir en Castilla y León, como son los topillos o el propio fuego bacteriano.
Desde su elaboración por el comité científico formado por las universidades públicas de la Comunidad, el CSIS y representantes de la consejería, las líneas de acción en cuanto a la prevención se refiere no han llegado a ponerse en marcha, pese a la nefasta influencia de estas plagas.
El plan director de Lucha contra Plagas Agrícolas en Castilla y León contempla un plan de actuación integral en materia de plagas agrícolas permitiendo no sólo el establecimiento de actuaciones ante una situación de crisis, sino lo que es más importante un plan de actuaciones que permiten la prevención, vigilancia y control de los agentes causales de las mismas que permitan evitar llegar a dicha situación. Ninguno de los tres procedimientos en los que articula el plan (prevención, control y crisis) se ha puesto en funcionamiento para solucionar el problema de la bacteria Erwinia Amuylovora.
Cabe recordar que el fuego bacteriano es una enfermedad provocada po r la citada bacteria y que afecta a los frutales de pepita, a los que llega desde espinos, espino de fuego y serbal o mostajos, «piracantas». Es especialmente dañina en el caso del peral, ya que el frutal muestra un aspecto totalmente ennegrecido como quemado por el fuego, algo meno que en los casos del manzano o el membrillero.
El fuego bacteriano ataca especialmente a las ramas jóvenes y a los brotes, que aparecen como si estuviesen quemados, sobre todo durante el verano. Luego se forman chancros en las ramas, que produce una viscosidad bacteriana que puede ser amarilla o blanca, algo que termina provocando la total muerte de la planta. Los agricultores de Columbrianos, la última localidad que ha padecido de forma oficial el fuego bacteriano, han mostrado su preocupación, ante la pasividad de la consejería que dirige Silvia Clemente, ya que, aseguran que la única noticia que han tenido es que deben arrancar los árboles de sus explotaciones. Esta localidad del término municipal de Ponferrada se une a las decenas de municipios afectados en territorio leonés que, indican las organizaciones profesionales agrarias, abarca a toda la provincia.
Desde UGAL-UPA piden a Clemente que sea la propia consejería la que se encargue de arrancar las plantaciones abandonadas con frutales de pepita y estén afectadas. Los propietarios están obligados a arrancarlas a su cargo antes de la finalización del presente año, normativa en la que las opas no tienen mucha confianza. Hace unos días el secretario general de UGAL-“UPA, Matías Llorente advert ía de que el fuego bacteriano continúa. Llorente explicó en una emisora radiofónica que siguen los problemas en los perales y en los manzanos, «que se están secando en casi toda la provincia, incluido El Bierzo, que se ha callado la boca por la gran indemnización que les ha dado Silvia Clemente para que no salte el problema al exterior».
Las organizaciones agrarias critican que la consejera de Agricultura no está poniendo medidas que eliminen las cepas parasitarias directamente del hospedante, que es donde radica el problema. Acusan a Clemente de realizar, únicamente un control en los viveros para evitar la plantación de espinos y plantas ornamentales que puedan albergar la bacteria, aunque lamentan que la consejera todavía no ha hecho nada para eliminar todas las matas y arbusto que están contaminados en los jardines privados, parques y zonas verdes de los municipios. Para los hombres del campo las medidas culturales que se están llevando a cabo en estos momentos «no están parando esta bacteria», ya que el campo sigue invadido en todas las zonas y la consejería lo que hace «es un goteo de aparecer en los diferentes municipios donde surge el fuego», sin soluciones efectivas.
Uno de los afectados indica la posibilidad de arrancar los frutales y recibir la posterior indemnización, pero se queda sin frutales «que durante veinte años en desarrollarse y tres o cuatro en dar producción». Puede volver a plantar, «pero los focos donde está la bacteria continúan ahí y nadie me garantiza que la nueva plantación no vaya a tener el mismo problema» se lamente el productor. La pera conferencia, la manzana reineta se encuentran en serio peligro al encontrarse situadas sus principales explotaciones (El Bierzo) en una zona de auge del fuego bacteriano que, no ha remitido en sus ataques a los frutales. La falta de soluciones puede desencadenar unos años trágicos en las economías de los productores a medio y largo plazo.