Cornada de lobo | trapiello garcia pedro

Magia potagia

Publicado por
trapiello garcia pedro
León

Creado:

Actualizado:

La salvajada que han hecho en Lillo abatiendo la casona de los escudos no es que no tenga nombre; lo tiene; pon tú alguno; y adjetivos artilleros le caben docena y media, aunque sabes que el León lo inexplicable logra explicarse porque siempre asoma en comisión o despacho algún ¡por mis cojones treintaitrés! ( no sé qué quiere decir en la expresión popular ese treintaitrés , pero sugiere indicios).

La casona estaba declarada «bien de interés cultural», sometida al imperio de la ley. ¿Y qué? ¿Sirvió de algo esa ley para que no entraran allí una garduña con piqueta y una alcaldada con patas? ¿Impidió que estuviera ciego el vigilante?... Lo curioso, lo infinitamente curioso, es que la obra hotelera que pretendía acomodarse entre los muros más históricos y singulares que tiene esa Puebla lleva aparejada una subvención de la Junta de unos cuarenta millones de pesetas, buena talegada, compadre, dinero público, bien barato nos sale. A esto lo llaman ojo clínico en la Roma que paga traidores, da gasolina al pirómano y mira a las sapabardas. Conclusión: todo una casón solariego de mucho bulto se volatilizó en el aire, ¡magia potagia!... Tranquilos, no será la última vez que ocurra. Desde el Cerro de la Ubre donde acampan nuestras legiones y ventanillas, se divisan nuevos bocados.

Cuando la codicia se va de maridajes con la trampa, tienen siempre una hija y un hijo; a la una la llaman Inmoralidad y al otro Mal Gusto; de esta forma, lo delincuente y lo hortera seguirán perpetuándose, que de eso se trata como bien salta a la vista cuando no lo ocultan mil tapias.

Pregúntele usted a su solapa cómo es posible que con todo el dinero que hemos movido ultimamente en hacernos casitas, avenidas, obras y mobiliarios urbanos hayamos podido ser tan chirriantes, ostentosos e ignorantes... con esa ignorancia que invita a ruina y que vió un dolido Machado en la «Castilla triste y noble» de su tiempo, la «Castilla miserable, ayer dominadora, envuelta en sus andrajos desprecia cuanto ignora . ¿Espera, duerme o sueña ?»... También en esta aberración leonesa del casón de Lillo algunos esperaban que colara el crimen, otros se dormían del todo y aquellos de allí soñaban sólo con tajadas. Cuánto afán.

Cargando contenidos...