Dos sociólogos, Premio Príncipe de Asturias de Comunicación

El británico Bauman y el francés Tourain constituyen dos grandes referencias teóricas de la antiglobalización

Alain Tourain.

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ángel fabián | oviedo
León

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Los sociólogos Alain Tourain y Zygmunt Bauman, dos de los más destacados teóricos de la antiglobalización, han obtenido el Premio «Príncipe de Asturias» 2010 de Comunicación y Humanidades 2010, fallado ayer en Oviedo por un jurado que les considera «representantes de la más brillante tradición intelectual del pensamiento europeo que han creado, independientemente el uno del otro, instrumentos conceptuales singularmente valiosos para entender el cambiante y acelerado mundo en el que vivimos».

La candidatura conjunta de Tourain y Bauman había sido propuesta por el ex rector de la Universidad Complutense, Rafael Puyol, y se impuso en la última votación al japonés, Shigeru Miyamoto, considerado el inventor de los modernos videojuegos. Tras conocer la decisión del jurado, Puyol se mostró «modestamente satisfecho» y dijo que decidió presentar esta candidatura por considerar que ambos constituyen «dos vidas paralelas que podían sumar la excelencia».

Grandes transformaciones . Según el jurado, el francés, Alain Tourain (Hermanville-sur-Mer, 1925) es «autor de trabajos fundamentales sobre la sociedad post industrial que han permitido entender e interpretar el sentido profundo de las grandes transformaciones de nuestra época, ofreciendo a la vez una reflexión continua y enriquecedora acerca de los problemas derivados de una convivencia necesaria por encima de las diferencias humanas».

Touraine ha publicado una veintena de libros y la sociología de la acción es el tema central de su trabajo. Ferviente opositor a las políticas neoliberales de los 90, defiende un nuevo movimiento social frente a la globalización y subordinar el desarrollo a los Derechos Humanos.

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Del británico de origen polaco, Zygmunt Bauman (Poznan, 1925), el jurado dice que «ha estudiado a fondo la condición social del hombre postmoderno en un mundo inestable y de valores perecederos» y añade que «en su decisivo análisis de esta realidad, ha acuñado el término modernidad líquida , agudamente desarrollado en su obra homónima».