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PEDRO TRAPIELLO
León

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Un osito de trapo, garbancito o gigantón, tuneado con peluche y ojazos de azabache, con lacitos o sin ellos, es el mejor resumen de la ternura, del candor y la inocencia que aparentan siempre los críos y los cachorros... un osito es la imagen perfecta de la suavidad amorosa y de lo que debe ser un abrazo de veras... así lo entendemos aquí, en Toronto y en la China Popular, donde tienen además pandas gigantes que se dejan besar.

El oso es el emblema natural de la fuerza montesa y nos fascinan sus historias de ingenio y ferocidad (la literatura está llena de jacklondons) . Es temible la terquedad con que defiende su campo de operaciones. Gentes de Valdeón o la Bárcena cántabra cuentan todavía encuentros espeluznantes con osos desaforados y hazañas exageradas de escopeteros o pastores (dicen que Franco mató el último en Casasuertes días antes de entrar en vigor la ley que lo prohibió; no te lo creas).

Pero la estampa de su cría, sin embargo, ese osito inquieto, trompón y rechonchete, nos emociona y nos invita a sobarle, abrazarle y rascarle la barriga, que es caricia que envicia. El idilio que mantienen muchos niños con su osito de peluche llega a lo patológico y no se separan de él ni en viajes ni en fiestas ni en playas. Algo tiene el osito. Un ejemplo: no puede ser más simplón y chapero el de esa marca de joyas que abusa de él y, ya ves, rueda su fama dando alegrías en caja al que discurrió tan plana simpleza. Lo tuvo claro: la imagen del osito es eterna... y materna. Y si es de grande como una almohada, no hay amante mejor para dormir abrazada a él toda la noche, dice esa sobrina tuya que anda en ansiedades de adolescencia.

En Navidades son tropel, como el papanoel . Los escupe la publicidad, los christmas del rigor, los adornos de abetos y escaparates... ositos lindos por doquier y hasta bebiendo cocacola... ositos mil, qué tierno... qué coña.

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Pero llega ahora el osito feo alarmando a medioambientalistas: « osos polares y grises han comenzado a cruzarse. Nunca se vio. Es culpa de los cambios árticos. Si se permite una nueva raza híbrida, el oso polar iría mal » (y de nalgas, el osito blanquipardo ; lo abortan; no es biodiversidad; ¿osito feo?).