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PEDRO TRAPIELLO
León

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A allá en la provincia de El Chaco, en el norte de Argentina, junto al inexistente Paraguay, hay una ciudad pequeña (pero coqueta y cuadriculona) que me tiene en cavilaciones por saber por qué la llamaron así, La Leonesa , que está bien como marca de mantecadas falsas, infusiones verdaderas o anís peleón, pero cuadra menos dando nombre a un lugar o pueblo. Lo curioso es que hay otro sitio con este mismo nombre, pero está en Nicaragua, provincia de Matagalpa, La Leonesa también.

Fui a las dos con el satélite chivato de Google y fisgué un rato (a ojito de pájaro, poco se oculta o se engaña). La Leonesa nicaragüense es un pobladito de siete solares con casa dentro al pie de un camino de tierra y a tiro de piedra de San Ramón (que tiene casa del pueblo y no ayuntamiento). No es probable que fundara ese sitio una paisana nuestra o lo hiciera en su honra algún cazurro. Nicaragua está lleno de leonesas porque su ciudad de León es de las populosas. Así que allí, seguramente, llegó un día y sentó sus reales, negocio o fonda una bragada emprendedora de aquel León nica . Y después se le arrimaron unas cuantas casas. Ya lo veo, « La Leonesa, comidas y bebidas »... o quizá no lo veo, porque sólo hay una luz roja y allí se trabajaba más con el boca a boca que con letreros.

Tienta más La Leonesa del Chaco para hacer pesquisas porque creció a lo animal. Hoy tiene casi diez mil habitantes y es capital del departamento de Bermejo. Antes fue paraje, después colonia y, en 1944, ciudad. No para. Celebraron su sesenta y cinco cumpleaños con mucha charanga y milonga municipal. Y crece. Ese empuje lo heredó, sin duda, del espíritu de terquedad cazurra con la que nació aquel enclave. El creciente vecindario que fue llegando y poblando aquello adoptaría con orgullo llamarse «de La Leonesa» y eso tuvo que deberse a que una paisana nuestra ganó y dejó allí honra y mucho respeto. No hay duda.

Averigüé que el nombre hace referencia a Ángela Esperanza Fernández, natural de León, España. Allí la nombran algo. Aquí, ni siquiera la recuerdan, pero, seguramente, tras ese nombre ha de esconderse algo admirable. Hago pesquisas y te lo cuento otro día.

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